Las paritarias docentes, una cuestión de honor

Las paritarias docentes, una cuestión de honor

En estos días se debate las paritarias docentes, generalmente el mes de enero no es el tiempo habitual, pero para los que creemos que el debate es siempre positivo en una sociedad, vemos que la actitud de que las partes se encuentren, resulta siempre una oportunidad. 

Sin lugar a dudas el colectivo de docentes, quiere que la inflación no los pase por encima, como cualquier trabajador, y por otro lado se encuentra el gobierno provincial cuya conducción política, tuvo como baluarte de campaña “la educación”. Pues bien, pasados ya los tiempos electorales solo queda gestionar y si precisamente entendemos que la sociedad entera conviene que sin educación no tenemos futuro, la actitud de quienes se proclamaron a favor del inconsciente colectivo popular, será efectivamente no poner excusas en un tema trascendental. Las paritarias docentes son el norte para todos los empleados estatales, quienes esperan siempre el porcentaje que los maestros fijan, porque saben que será muy difícil conseguir salarios por sobre ese porcentaje; son entonces el “arreglo marco”, sin el cual nadie podrá definir su suerte.

Nuestra Provincia no puede postergar más los temas educativos, en cualquier nivel de la estructura social, nadie discute que la educación es la parte más importante de la movilidad ascendente y que los chicos sin sus herramientas, van a ser fáciles de dominar y carecerán por completo de un espíritu crítico que les permita que las decisiones del futuro democrático pasen por ellos y no por los oscuros círculos de poder , que representan más de lo mismo y que disfrazados de reforma nunca cambian nada, porque el cambio generalmente representa una oxigenación electoralista, pero no una verdadera aspiración.

En este marco la paritaria docente representa una cuestión de honor, para quienes manifiestan esperar de la calidad educativa una de las más grandes metas del Estado. Entonces que quede claro! Sin presupuesto educativo no existe futuro, sin docentes en condiciones dignas de trabajo, no es posible una democracia más justa, sin chicos en la escuela, el futuro es la pobreza. Porque podemos creer en un estado grande o en uno más chico, pero no en uno que se olvide, que en la educación radica efectivamente “el cambio”.

Por Rodrigo Bentaberry.

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