Ordenanza de Remises: La propuesta de modificación que perpetuaría los monopolios

Ordenanza de Remises: La propuesta de modificación que perpetuaría los monopolios

Tras meses de conversaciones, idas y vueltas y manifestaciones a favor y en contra entre remiseros, la ordenanza que busca reconfigurar el orden con el que trabajan las agencias de remises en la ciudad, actualmente en un oligopolio de solo dos empresas, sigue sin encontrar tratamiento en el Honorable Concejo Deliberante.

Este jueves se celebró lo que hubiera sido la última sesión ordinaria del HCD de no ser porque se extendió el período por dos semanas más, lo que permitió que el proyecto de ordenanza que bajó por segunda vez del Ejecutivo pueda ser tratado en la sesión prevista para dentro de dos semanas.

Sin embargo, a pesar de las reiteradas declaraciones en favor de la norma por parte de los concejales de todas las bancadas, el proyecto todavía deberá pasar por la Comisión de Transporte que preside el concejal de CambiemosHernán Trigo Gutiérrez, donde es probable que se propongan algunas modificaciones.

Son estas modificaciones las que provocan los retrasos, dado que todo parece indicar que la norma va camino a mantener el mismo esquema monopólico de la actualidad pero con algunas diferencias que terminarían afianzando aún más las prácticas de las dos empresas que mantienen cautivos a cientos de choferes bajo un régimen de explotación socialmente aceptado por la comunidad más allá de las reiteradas quejas.

Aparentemente la modificación más grande al proyecto tiene que ver con la posibilidad de que las licencias de remises sean transferibles, de manera que los particulares puedan comerciar con los permisos municipales, permitiendo la generación de un "mercado negro" de licencias por fuera del control estatal, algo que ya sucedió en el año 1993 con una norma sobre la actividad de los taxis en la ciudad.

Además, con esa situación las empresas estarían en condiciones de comprarle licencias a choferes cuyos coches quedaron en desuso, situación que, en definitiva, permitiría perpetuar y legitimar las prácticas monopólicas existentes. Se desconoce aún qué concejal propondría la iniciativa.

"Las modificaciones que quieren proponer no solo no desarticulan el monopolio, sino que permiten que se afiance porque obviamente hay mucha gente del rubro que está "ahorcada", le debe plata a los agencieros y que se les van a quedar con la licencia por dos mangos", dijo una fuente del Ejecutivo a Cuatro Vientos. "Van a acumular licencias dos o tres tipos como lo hicieron con las agencias, solo que ahora de una forma totalemente perdurable", explicó.

Sucede que con las modificaciones propuestas inicialmente los cupos de cada agencia dejaban de tener importancia, por lo que el permiso para transferir licencias entre particulares y agencieros (los únicos en condiciones de comprar licencias de manera indiscriminada) provocaría que en apenas un par de años los dueños de las agencias se queden con todos los permisos.

El argumento a presentar para la modificación tendría que ver con el costo de las licencias, que actualmente están (tras un incremento en la última ordenanza fiscal impositiva) en 1.000 litros de nafta (unos 40 mil pesos anuales). "Lo que van a decir es que como la nafta está tan cara, hay que permitir a los licenciatarios que el día que no se dediquen más a eso que transfieran sus permisos", explicó la fuente.

Lo cierto es que de los más de 380 licenciatarios que trabajan en el distrito, ese monto lo pagaron menos de 40 de los que se habilitaron este año. El año pasado la licencia costaba 10 mil pesos y en 2016 el costo era de poco más de 1600 pesos, lo que significa que en los últimos dos años los nuevos remiseros pagaron entre 1600 y 10 mil pesos para trabajar, reforzando el argumento para permitir la transferencia de licencias no por mejorar el servicio, sino para sacar de circulación a cuentapropistas con dificultades económicas.

Una idea que se mantiene en la Dirección de Transporte tiene que ver con solicitar a Ingresos Públicos retrotraer los costos de las licencias y permitir que se realice en cuotas, de manera que permita que los remiseros con más problemas de pago puedan conservar su fuente de trabajo y no se vean en la obligación de ceder su permiso a las grandes agencias que, de aprobarse la ordenanza con esa modificación clave, significaría un encarecimiento del servicio en perjuicio del usuario y fortaleciendo las prácticas monopólicas de las empresas.

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