Fea imagen y riesgo sanitario

Fea imagen y riesgo sanitario

Es vital el llamado a la contribución colectiva, para que vivamos una ciudad limpia, y no sólo de chatarra vehicular. Hay más de mil autos chatarra en las calles

Las nuevas autoridades de la Municipalidad de la ciudad de Córdoba se han lanzado a la tarea de verificar y de subsanar los numerosos problemas que se observan en la vía pública. Sobre todo en materia de higiene urbana. Una misión compleja que, además, va proporcionando sorpresas que quizá no estaban en la agenda de trabajo.

Hay más de mil autos chatarra en las calles

Si a los funcionarios les cae bien hablar de la “herencia recibida” de la anterior gestión, pues podrán incorporar en ese legado a los más de mil autos abandonados en las calles de la ciudad que sólo pueden tener destino de chatarra.

Es común ver en las veredas objetos de descarte que los frentistas depositan para que alguien los lleve. Entre otros, muebles en desuso y electrodomésticos. Pero levantar vehículos herrumbrados requiere de herramientas específicas, además de definir un predio para su desguace.

El domingo pasado publicamos un informe con base en un estudio de campo realizado por los centros de Participación Comunal, que arroja cifras inauditas: más de mil vehículos están abandonados en calles de la ciudad.

El panorama puede ser peor aún, ya que el relevamiento es por ahora parcial, lo cual sugiere que, una vez completado, la cantidad de autos chatarra orillaría las 1.800 unidades.

Hay para todos los malos gustos. Días atrás, operarios municipales cargaron en una grúa un camión que llevaba un año abandonado en barrio Quintas de Argüello.

Lo que revela una actitud irresponsable y poco solidaria del propietario del rodado radica en que lo había dejado arrumbado frente a la cochera de una persona con discapacidad, a quien le quedaba un fino espacio para sacar y entrar su auto, lo que derivó en varios choques.

Los funcionarios señalan que hay progresos en las diligencias tendientes a erradicar estos trastos que afean la imagen de la ciudad (además de servir de hábitat a variadas especies de alimañas), aunque admiten que se trata de una misión que, dada su magnitud, puede tomar mucho tiempo.

El aumento constante de esta chatarra en la vía pública pone en evidencia, además, que los reiterados reclamos de los vecinos no fueron escuchados por las autoridades.

Demasiados trastornos deben afrontar con otros tipos de basura que no se recogen por causas diversas como para tener que soportar un mastodonte oxidado frente a su casa.

Es cierto que los funcionarios se han puesto en sintonía para dimensionar y para actuar en consecuencia respecto de la limitada higiene que muestra la ciudad en vastos sectores. Pero es vital el llamado a la contribución colectiva, para que vivamos una ciudad limpia, y no sólo de chatarra vehicular.

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