A nueve meses que se desatara el conflicto entre los propietarios y los cuidadores y dueño de equinos, la situación en el lugar continúa siendo precaria. No tienen agua ni luz, y no saben hasta cuándo podrán utilizar las instalaciones.
General Pico (Agencia) – Nueve meses después de se desatara el conflicto entre los propietarios de el Hipódromo El Cahuell y los trabajadores del lugar, un cronista de El Diario se acercó hasta las instalaciones y dialogó con algunos de los cuidadores sobre la situación por la que atraviesan. Según los testimonios recogidos, la situación se encuentra “sin cambios” y continúan con el cuidado y entrenamiento de más de 40 caballos, sin saber hasta cuándo podrán hacerlo, ya que no volvieron a recibir noticias de los dueños.
Después el conflicto que comenzó a principios de 2011 y que se hizo público a mediados de ese mismo año, no se reiteraron nuevos choques entre los dueños de la tierra y los propietarios y trabajadores de la actividad del turf.
Nueve meses después nadie más se presentó a dialogar con los trabajadores, por lo que estos continuaron con sus actividades, de manera precaria, pero con la incertidumbre de no saber que será del futuro del lugar y el suyo.
La causa ya no está en el fuero penal como en un comienzo, donde la querella la ejercía el letrado Armando Agüero, sino que tiene su continuidad en el fuero civil, a cargo de los abogados Julio Ricardo Ballari y Hernán Ariel Cecotti.
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Ayer un cronista de El Diario se acercó al Hipódromo y dialogó con alguno de los hombres y jovencitos que trabajan allí, cuidando y entrenando equinos de carrera.
El primero en hablar fue Chito, quien remarcó que “no hay ningún cambio” con respecto a la situación de antes y que “los dueños no vinieron más”. Por ello junto al resto de las personas que trabajan en el lugar decidieron continuar con su medio de vida, a pesar de las dificultades que implica la falta de luz y agua, los servicios que cortaron los dueños del lugar.
“Nosotros terminamos de laburar y tenemos que ir a buscar agua- en tambores-, recién un chico fue a buscar y así es todos los días”, se quejó Chito.
Luego el hombre informó que junto a los demás trabajadores rellenaron las zanjas que había en la pista y la volvieron a usar, ya que sin ella se hace imposible entrenar a los caballos.
La situación de precariedad en un principió obligó a que varios de los propietarios de animales, quienes contratan a los trabajadores del Hipódromo, se fueran con sus equinos a otros lugares como Santa Rosa y Catriló. Pero esto no es para todos, ya que las distancias y los cupos agotados en dichos sitios no permitirían el traslado del resto, en caso de ser echados del lugar.
En el emplazamiento viven alrededor de cinco personas, mientras que otras veinte trabajan a diario allí, la mayoría oriundos de General Pico. A esto hay que sumarle a los viruteros, vendedores de alfalfa y avena y gente que se dedica a llevarles agua, cuando ellos no pueden buscarla y cobran por dicho servicio. Los empleadores son de la ciudad o localidades aledañas, y algunos de otras provincias como Mendoza.
Gabriel, otro trabador, comentó que aunque desearan reconectar los servicios no podrían hacerlo, ya que el lugar no está a su nombre. Anteriormente las boletas venían a nombre de El Cahuell S.R.L. y eran pagadas por los cuidadores, quienes además de un alquiler de 100 pesos por box, aportaban 20 pesos por caballo para los servicios.
El preparador agregó que a pesar de los inconvenientes, y después de arreglar la pista, se acercaron otros propietarios con caballos lo cual genera más trabajo, pero a la vez se deterioran las instalaciones, en las cuales ellos no pueden invertir porque desconocen que será de las mismas. De hecho según comentó uno de los cuidadores, varios propietarios intentaron acordar un alquiler del lugar y arreglarlo, pero las propuestas siempre fueron respondidas negativamente, o pidiendo sumas exorbitantes.
“El hipódromo pertenece a gente que estuvo en el gobierno, entonces no les preocupa”, disparó Gabriel, explicando por qué tampoco han recibido ayudas oficiales. Otros trabajadores también comentaron que hay diferencias entre los propietarios, y por esta situación, se dificulta aún más llegar a un acuerdo.
Por último se mostró preocupado, ya que hace algunos días pudieron observar como uno de los dueños se acercó al lugar con un agrimensor y tomaron medidas, todo esto sin cruzar una palabra con los empleados. Estos movimientos acentúan las sospechas de un inminente negocio inmobiliario, que lejos estaría de reactivar la actividad del hipódromo, tal como lo prometían algunos de los dueños del lugar, para mover los caballos y trabajadores por un tiempo.
Los cuidadores seguirán trabajando con los alrededor de 40 caballos que tienen en este momento, pero siempre con la angustia de no saber hasta cuanto podrán continuar.
El comienzo de la historia
Los inconvenientes comenzaron en febrero de 2011, cuando los socios fundadores (Hugo Agüero, Carlos Gondolo, Ramón Hualdegaray y Aníbal Campo) o sus representantes legales, comenzaron a intimar a los trabajadores del Hipódromo para que abandonaran las instalaciones del mismo, ya que pretendían realizar arreglos.
Los trascendidos apuntaban que, al abandonar el lugar los cuidadores y entrenadores de equinos, los propietarios destruirían los boxes y relazarían un emprendimiento inmobiliario, por lo que los trabajadores decidieron no retirarse.
Esto llevó a que en el mes de julio del mismo año, algunos de socios, mediante el abogado Armando Agüero -apoderado de la firma Cahuell S.R.L-, realizaran una denuncia penal por “ocupación” de la propiedad. Esto derivó en intentos de desalojo y en cruces mediáticos entre ambas partes, donde se denunciaron actitudes “poco claras” en el proceder de la Justicia, como el acompañamiento a Agüero por parte de la policía hasta el Hipódromo para desalojar a los trabajadores, cuando no existía ningún tipo de notificación legal.
A esto se le sumaron cruces con la fiscal que intervino en la causa, la doctora Ivana Hernández, quien amenazó, según el testimonio de los cuidadores, cerrar con candados los boxes donde se encontraban los caballos, medida que resistieron los cuidadores y le exigieron garantías, por si algo les ocurría en el encierro a los animales, cuyos valore oscilan entre los 70 mil y 140 mil pesos.
Como desenlace, personal pagado por los propietarios del Hipódromo con una retroexcavadora realizaron tres grandes zanjas en la pista, para que la misma no pudiera ser utilizada. Según los trabajadores fue por orden de Carlos Gondolo, a quien indicaron como uno de los responsables del faltante de elementos y maquinarias en el lugar, como una tribuna que se encuentra en el Estadio Municipal de Vértiz.
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