Explosión en Disneylandia

Explosión en Disneylandia

Por: Jorge Lanata. ¿Nuestros deseos de cambio eran ciertos? ¿Qué estuvimos dispuestos a cambiar?

Por qué todo se derrumbo de golpe? Ok ,nunca estuvimos en una sucursal de Disneylandia, pero tampoco en este pantano que parece presagiarnos el futuro. En el propio gobierno señalan como comienzo de la Caída aquella tarde en el Congreso en la que se debatió la reforma previsional: las trampas de la oposición y los ladrillazos de los militantes a la policía dejaron por primera vez en el exterior la convicción de que el cambio argentino era una nueva y vana promesa. El cambio de metas de inflación y la aplicación del impuesto a las Lebac compradas por fondos extranjeros hicieron el resto. Argentina es incorregible.

“¿Qué fue lo que pasó? Dejaron de prestarnos, así de simple”, resumió un alto funcionario oficial ante este diario.

Sin Plan B,el gobierno rompió el vidrio del matafuegos y llamó al Fondo Monetario Internacional.

“El Fondo es lo mejor que nos pudo haber pasado” , dijo el miércoles por Radio Mitre Toto Caputo, el de los emojis. Hacer declaraciones, se ve, no es lo suyo.

Hay en el gobierno quienes creen que, al estar presente el FMI, será al Fondo a quien se le eche la culpa de todo, y no al gobierno mismo.El argumento suena a ingenuo y voluntarista, como muchos de los argumentos de los primeros años de gobierno. Pero se sabe que los ingenuos y los tontos nunca llegan al poder. De subsecretario para arriba, llegan los hijos de puta. Tampoco es ingenuo el peronismo cuando propone controlar el dólar volviendo al cepo (aún no se animaron a discutirlo en publico) o retrotrayendo las tarifas a 1870. Ser opositor es gratis y puede proponerse cualquier cosa en la convicción de que nunca va a suceder. Todo dandy que se precie de tal es anarquista. Y de golpe, sin que nadie lo esperara, hubo una explosión en Disneylandia.

No era tan fácil controlar la inflación, la lluvia de dólares era una sequía y la Argentina del curro,del gasto frívolo, del pagadiós, había ganado de nuevo. Ibamos a cambiar el mundo y terminó cerrando el bar: mañana la seguimos.Ahora,que todo vuelve a empezar, sería bueno aprender los motivos del fracaso:

Las enfermedad argentina está tan extendida que es imposible pretender cambiarla desde una minoría o incluso,desde un solo sector.

Los verdaderos cambios son lentos y llevan mucho trabajo.

La Argentina privilegiada no solo refiere a Palermo Chico, también esta en la castas del empleo público,en los regímenes de licencias, en las excepciones, en las jubilaciones de privilegio, en los subsidios a negocios imposibles, en los peajes que se cobra en cada barrera burocrática o real, en los abusos de poder, en la justicia venal, etc,etc.

Todo tiene que ver con todo: se relaciona y potencia, la injusticia genera corrupción, la inflación genera injusticia, la burocracia genera castas, las leyes especiales generan privilegios.

Hubiera sido demasiado fácil que ganara Macri – o quien fuera- y cambiara todo. De ser así, la manera de cambiar Argentina sería tan solo aprender a dar con el voto justo en el hombre justo. ¿Nuestros deseos de cambio eran ciertos? ¿Qué estuvimos –o estamos aún- dispuestos a cambiar?. ¿Hasta dónde queremos que, otra vez, la historia se repita?-

Hay algo positivo en estos fracasos: la máscara se corre un poco más cada día. Y cada día vemos más lo que somos, y entendemos el porqué de lo que nos pasa. A muchos nos empieza a dar vergüenza ser así. Quizás, eso sirva para que algún día, en verdad, todo cambie.

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