En su Copa América, Chile pudo festejar en el debut: 2 a 0 ante Ecuador

En su Copa América, Chile pudo festejar en el debut: 2 a 0 ante Ecuador

Asumida desde sus propias palabras como la mejor generación de futbolistas de su historia, venció a Ecuador con goles de Vidal, de penal, y Vargas; el conjunto dirigido por Sampaoli cumplió en el arranque en casa; Matías Fernández, expulsado

Si había que dar muestras de carácter, Chile lo hizo. Si debían dejar en claro por qué desde un par de días aquí los propios protagonistas dicen que cuentan con la mejor generación de futbolistas de la historia, también se encargaron de comenzar a demostrarlo. Si era necesario ofrecer señales de que este equipo local tiene el temple para manejar las ansiedades de un estreno como anfitrión, lo hizo de manera fuerte y clara. Si para que todo esto tuviese sentido era imprescindible que los referentes asumiesen su condición de tales, Alexis Sánchez y Arturo Vidal entendieron todo. El seleccionado trasandino hace un tiempo largo cambió su identidad para entregarse al influjo argentino, que hoy se encarga de potenciar Jorge Sampaoli. Por eso, si ganar en un debut era una tarea compleja (en 36 participaciones en la competencia perdió en 22 estrenos), anoche demostró que eso de querer ganar la Copa América es una misión seria.

El destino se empecinó en mezclar a dos culturas futboleras bien distantes. En realidad, una eligió tomar cosas de la otra y desde allí construyó un trabajo que persigue un único objetivo: subirse a la cima de América. Los nombres impresionan, porque anoche en la cancha, Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Gary Medel y Claudio Bravo, le dieron vida a una ilusión que crece de un obsesivo como Sampaoli. En realidad, esto de generar profesionales con un hambre superlativo no es propiedad exclusiva del entrenador nacido en Casilda. Nada de eso. Las proyecciones profundas de Isla y de Mena, la vocación ofensiva, los riesgos defensivos y la verticalidad que ensayó este seleccionado trasandino, tiene una raíz bien celeste y blanca: los cuatro años de locura rosarina de Marcelo Bielsa (2007-2011). Allí estuvo la clave de semejante cambio, que tiene una confianza que parece sin límites. Dejó de ser un grupo de futbolistas indisciplinado para convertirse en un conjunto ordenado y sin miedos a la oposición de turno.

Ni la lectura de otro argentino, Gustavo Quinteros, pudo con este orgulloso seleccionado trasandino. Es cierto que Ecuador no cuenta con dos de sus principales herramientas, Antonio Valencia y Felipe Caicedo, y que apenas tiene dos meses de trabajo con el nuevo DT. Resultó poco determinante en su postura como para poder controlar a un seleccionado local que por inercia se desplaza hacia el arco local. Aquello que inculcó Bielsa se convirtió en el combustible para convencerse de que es posible ganar por primera vez la competencia.

Chile no puede contener tanta voracidad ofensiva y no le teme al riesgo de descompensarse. Demostró que no le da pudor quedar expuesto ante la velocidad de Jefferson Montero, la potencia de Enner Valencia o el tranco largo de Fidel Martínez. Porque Ecuador fue inteligente para manejar la ansiedad del dueño de casa, pero eso no fue suficiente para controlar la jerarquía individual de los hombres que hacen que toda ilusión en Chile pueda germinar: Sánchez y Vidal. El primero por su maravillosa manía de volverse impredecible para el rival y el segundo por hacer que, desde su talento y energía, todo lo que pueda representar un obstáculo se vuelva un simple charco de agua.

Desanudó sus ansiedades con un gol de penal que se generó desde Vidal, y fue el propio hombre de Juventus el que lo supo anotar. Sufrió mientras estuvo ganando apenas por un gol de diferencia, pero porque no sabe ser un equipo amarrete, porque comprende que eso nunca le sirvió. Y si bien Valencia pudo apagar el fuego trasandino con un cabezazo que dio en el travesaño, lo que consiguió Chile tras ese susto fue más alimento para su deseo de no fallar en el estreno en su casa. Alexis cambió el ritmo y Eduardo Vargas se encargó de ponerle realidad al sueño. Chile va por su corona, esa que dice que pretende ganar con su mejor generación y de la mano de un argentino.

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