Casi la mitad de los ocupantes de las casas que la UNT tiene en Horco Molle no paga

Casi la mitad de los ocupantes de las casas que la UNT tiene en Horco Molle no paga

Denuncian que la situación lleva años y que se fomentó el “uso irracional” de las viviendas, construidas a mediados de siglo XX Hace 10 días la rectora pidió un informe sobre la situación de la deuda de cada ocupante. Se aprobó un reglamento para el uso

La situación de las 36 viviendas universitarias en Horco Molle inquieta a varios funcionarios del Rectorado. Las casas construidas a mitad del siglo XX y refaccionadas con los fondos mineros provenientes de YMAD albergan a muchos “inquilinos” que las tienen desde hace años y que no pagan por ellas. Hace 10 días la rectora, Alicia Bardón, solicitó un informe para saber quiénes habitan las casas y en qué situación están. Además, apuró una auditoría que había mandado a efectuar cuando asumió en 2014 para conocer el estado real de las cuentas. 

En el informe (contiene las planillas con los nombres y estado de la deuda) el director de Residencias Universitarias, Ricardo Krebs, reconoció que al menos la mitad de los que figuran no pagan. El secretario de Bienestar Universitario, Gustavo Vitulli, explicó que muchos son ocupantes “heredados” de la gestión anterior. Incluso ex funcionarios del gabinete del Rectorado que una vez que concluyó su función no devolvieron la casa que se le había asignado. 

“Se verifica que viviendas de Horco Molle se encuentran asignadas a personas sin relación con la UNT y que no pagan ningún tipo de alquiler, fomentando así un uso irracional del patrimonio del Estado”, señaló el consejero superior egresado, Ricardo Cisneros, quien en abril presentó un proyecto de reglamentación para el uso de las viviendas. Un mes antes, la rectora ya había aprobado un marco regulatorio, en un intento por subsanar el vacío legal que lleva más de 60 años. 

Desde que se construyeron (a mediados de los años 50) jamás la UNT tuvo un reglamento que estableciera quiénes podían habitarlas y bajo qué condiciones. Por décadas, el uso fue marcado por el peso de la costumbre (y de la política interna de la UNT). Según relataron Vitulli y Krebs, la autorización para ocupar las casas siempre dependió de los rectores. 

Los complejos de viviendas (Horco Molle y San Javier) se encuentran en sitios privilegiados de la provincia. Rodeados de vegetación nativa, con hermosas vistas y un amplio verde para caminar y distenderse. Han sido concebidas para la recreación y el alojamiento de docentes de la UNT, becarios extranjeros, investigadores y empleados en relación de dependencia con la universidad. Esto, en la teoría porque en la práctica, varias casas de Horco Molle están ocupadas desde hace varios años por las mismas personas, y algunas hoy ni siquiera tienen una relación contractual con la universidad. 

En la planilla confeccionada por el director de Residencias Universitarias que se le entregó a la rectora figuran, entre otros, un dirigente sindical, un consejero egresado, un ex secretario de la gestión de Juan Alberto Cerisola, secretarios de esta gestión, docentes universitarios, también investigadores del extranjero y de Buenos Aires. No todas las situaciones son idénticas. 

“Mi función solo llega hasta la notificación, más no puedo hacer”, reconoció Krebs, quien además del informe, el viernes remitió un expediente de 100 fojas (35012/2016) para notificarle a la rectora todo lo actuado desde esa dirección. 

El consejero Cisneros dijo que estas irregularidades llevan años: “No es aceptable que funcionarios de la UNT dispongan de viviendas asignadas, ya sea en una o en ambas ciudades a título oneroso o gratuito como generalmente es. Ello repercute en que las viviendas en la zona de Horco Molle fuera desnaturalizado el fin de las mismas “. 

“Hay gente que puede pagar y no lo hace. Para mí es lamentable que no paguen. Las casas son de la UNT y no de las personas que las reciben”, opinó Vitulli, quien aseguró que en muchos casos los inquilinos que las tienen hace años no firmaron una cesión de haberes ni un acta acuerdo con la UNT al momento de recibirlas. 

“Desde que nosotros ingresamos se han firmado cesiones de haberes. Antes no sé qué sucedió”, agregó el secretario. Fuentes de la UNT manifestaron que al no tener un instrumento legal, la única manera de desocupar las viviendas sería con una orden de desalojo. Como se trata de territorio nacional, entonces, con Gendarmería.

Hoy no hay casas disponibles y en los últimos dos años casi no hubo rotación

El predio de Horco Molle donde hoy está la residencia universitaria y las viviendas, originalmente, iba a formar parte de una ambiciosa ciudad hospital. Incluía una escuela de Enfermería (hoy Residencia Universitaria), las viviendas para los médicos (hoy viviendas del complejo Horco Molle) y una zona de servicios en las cúpulas que hoy alberga al Instituto de Ecología Regional (IER). 

Además se había anunciado la construcción de un hospital de Clínicas, que nunca se concretó. Todo quedó trunco en el ‘55, luego del derrocamiento de Juan D. Perón. La misma suerte que corrió la “Ciudad Universitaria” de San Javier y el funicular, solo por nombrar las estructuras más destacadas de las que hoy todavía quedan rastros. 

Actualmente, de las 36 viviendas de Horco Molle dos no están en condiciones de ser habitadas por el deterioro, la 8 y la 22. Las 34 restantes están todas ocupadas. “Hoy no hay disponibilidad. Hay una que es para visitantes extrauniversitarios, que es la de la Secretaría Académica. El resto está ocupada y quedan las dos que no están en condiciones”, detalló Ricardo Krebs, director de Residencias Universitarias. 

El secretario de Bienestar Universitario, Gustavo Vitulli, dijo que desde que asumióAlicia Bardón (2014) se adjudicaron dos casas. La disponibilidad es escasa, en parte porque ha permanecido la costumbre de ceder viviendas para algunas áreas o secretarías. Por ejemplo, la escuela de Agricultura (casa 12), la secretaría de Extensión Universitaria (casa 10), la secretaría Académica (casa 27), oficinas del Parque Sierra de San Javier (casas 11 y 13) y la Dirección General de Administración (casa 31). La más grande, la casa 35, se asignó tradicionalmente a los rectores. 

“Durante el gobierno militar la universidad estuvo intervenida y en las viviendas de Horco Molle se alojaron funcionarios que llegaban de otras provincias”, relató Krebs. Posteriormente, comenzó a alquilárselas a docentes y empleados de la UNT para que vivieran. Algunos porque no tenían casa, otros porque estaban construyéndose una vivienda propia y otros porque trabajaban en alguna dependencia de la universidad cercana a esa zona. Además, se las otorgaba en préstamo a becarios o investigadores extranjeros que debían pasar una temporada larga en la UNT. 

“Las viviendas de Horco Molle continuaron con ese espíritu de ser intrauniversitarias hasta la década de los 90 cuando comenzó a desvirtuarse su uso porque aparecieron muchos que no pagaban, a veces, por órdenes superiores”, reconoció Krebs, quien asumió en la dirección de Residencias Universitarias en 2001. 

Tampoco había un marco legal del cual agarrarse, ya que jamás existió un reglamento de uso que especificara el tiempo de residencia y las condiciones, solo se establecieron los valores de “mantenimiento” o “expensas” (lo que sería un alquiler). 

“El caso de la residencia fue distinto porque durante la gestión de Mario Marigliano (1998 – 2006) – agregó Krebs- se decidió debía ser autosustentable para no generar una carga más en el presupuesto universitario”. En la actualidad la residencia funciona como hotel que administra la UNT, al igual que la casa 8 de San Javier, según manifestó Krebs. 

Hasta que comenzaron a llegar los fondos mineros desde Ymad (en 2006) y las viviendas fueron refaccionadas ya se habían deteriorado mucho, incluso la calidad de los servicios no era buena. “Se las incluyó en el plan de obras y se las recicló, también a las de San Javier”, comentó Krebs. Esto las hizo más tentadoras; sin embargo, no fue suficiente como para que emanara una reglamentación para su uso, sino que continuó siendo discrecional.

Más de 60 años después están reglamentendo su uso

“Estamos dando un marco reglamentario para el uso de las casas que son de la UNT y generando una política de uso de las viviendas”, explicó la rectora, Alicia Bardón, quien reconoció que las viviendas de Horco Molle son una preocupación. 

El 15 de marzo, Bardón emitió la resolución N° 176 que define un “Reglamento para el uso de las viviendas del centro universitario de Horco Molle y de la residencia universitaria de San Javier”. Además incorporó los modelos de “convenio de préstamo de uso o comodato con obligación de restitución”. Y la resolución N° 177 con las nuevas tarifas para el alquiler de viviendas, mensual, quincenal y por día, que actualizaron los precios de 2012. 

Por ejemplo, hoy habitar una vivienda en el Centro Universitario Horco Molle cuesta $ 2.750 (antes $ 1.750), pero la resolución no especifica si ese monto es mensual o no. En el caso de las viviendas de San Javier, ahora el alquiler por 15 días entre enero y febrero es de $ 3.000. Por día $ 300 o $ 42 por persona, mientras que en temporada de verano el precio por persona baja a $ 28, según la planilla aprobada. 

El reglamento deja en claro que la última palabra en materia de autorizaciones la tienen los rectores. Abre la posibilidad (artículo 14) de otorgar viviendas a través de “Contratos, Convenios y demás acuerdos” entre la Rectora o el Vicerrector (¿el texto deberá modificarse si asume un rector?) “en cualquier época del año, teniendo en cuenta la disponibilidad de viviendas en ese momento”. 

La resolución también establece que en los casos de personas en relación de dependencia con la UNT el cobro se hará a través del descuento por planilla. Para otros casos, los pagos deben depositarse en la cuenta de la UNT en el banco Galicia. Dos meses impagos son causal para que la UNT pida la restitución. 

Al momento de alquilar también se les solicitará que presenten una declaración jurada que certifique que no posee casa a menos de 60 kilómetros de Horco Molle. Además, las viviendas deberán ser ocupadas solo por los adjudicatarios y su grupo familiar. No se podrá transferir su uso a otras personas. 

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