Con el escenario electoral en ciernes, uno de los debates más intensos en la actualidad es dónde se posicionarán los sectores progresistas de cara al enfrentamiento que se vislumbra entre dos posiciones antagónicas: una que apuesta por profundizar el sistema de distribución del ingreso en el país, representado en términos políticos por el kirchnerismo, y otra que pugna por mantener el estado de cosas imperante, y que no oculta su concepción conservadora de la política. Antonio Burela, dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), un sector progresista del kirchnerismo, lo sabe, y por eso reclama que se profundice la discusión.
Pero este dirigente con trabajo territorial en La Matanza dice saber que “una cosa fue lo que interpretó el progresismo en la Argentina acerca de ese proceso y otra cosa es lo que interpretó el Gobierno después de la elección del año pasado”. “El Gobierno –explica- interpretó que la única manera de seguir avanzando era tomar medida, y de hecho tomó medidas trascendentales como la Ley de Medios”..
“Nosotros lo pensamos mucho y fuimos llegando a la conclusión de que en la Argentina el kirchnerismo es la única fuerza sustentable capaz de producir los cambios de fondo en el país, porque tiene una historia, una tradición y porque, básicamente, los trabajadores son peronistas”, reafirma Burela en esta entrevista con NOVA.
“Además –aclara- no creemos que si Pino Solanas o Martín Sabbatella legan al Gobierno puedan tener sustentabilidad como para avanzar en un proyecto de transformación de la envergadura del que está sucediendo en la Argentina, y con el peso que tiene la resistencia al poder. Porque estos poderes no se retiran del escenario sin librar una batalla”.
- ¿Qué se necesita para tener esa sustentabilidad entonces?
- Lo principal es avanzar en la constitución de una fuerza que no sea sólo una fuerza electoral, sino política, social, cultural y también electoral, porque es básico que en el 2011 este proyecto pueda triunfar y avanzar hacia un destino que favorezca a todos los argentinos. Para eso hay varias cuestiones. La primera es que todos los grupos que venimos del progresismo y la izquierda tenemos que aportar, porque acá se están realizando muchos de los sueños y deseos de nuestra lucha de tantos años. Nosotros queremos que se profundice esto, y debemos aportar para ello. La única manera es que haya una convergencia, un movimiento político que pueda expresar todo eso. En ese sentido, hay condiciones. La primera es que la política está en el territorio, en la sociedad, en la gente. Eso es muy importante para que podamos avanzar hacia la unidad. Allí todos debemos aceptar que hay una fuerza que es la que debe conducir, y que esa fuerza es el kirchnerismo.
- ¿Pero qué es lo que impide que muchos sectores progresistas y movimientos sociales integren esta frente? ¿Tienen límites el kirchnerismo?
- En primer lugar, muchos sectores que se dicen progresistas, como el caso de Pino Solanas o Elisa Carrió en otro tiempo, actúan a favor de los intereses de los que supuestamente no quieren actuar, y no a favor de los intereses del pueblo. Esas posiciones son altamente peligrosas. No sólo para ellos, sino para el país. No las comprendo. La izquierda debe hacer un debate en el marco de la defensa de aquellas medidas que ha venido llevando adelante este Gobierno, y que son muy importantes y valoradas. Si no nos referenciamos en el pueblo, va a ser muy difícil que podamos construir una fuerza que pueda ayudar a esto.
- ¿Y los límites?
- Hay algunos compañeros, a quienes yo valoro mucho, que, en lugar de hablar del kirchnerismo, hablan de la táctica política del kirchnerismo. Como si fuera un delito tener táctica política. Es decir, que están los barones del Conurbano o los de las provincias. Y la verdad es que todo eso es el peronismo. Si no se consensúa con ellos, si no se tiene una táctica política que le dé gobernabilidad a un proyecto político, es imposible gobernar la Argentina. Acá hay una conducción política que día a día va demostrando que va para adelante. Hay dos debates: uno político general de la sociedad y otro central en el peronismo. ¿Quién se queda con el peronismo? ¿La derecha? Salen a disputar el peronismo porque lo que pasa ahí va a pasar en la Argentina.
- Sin embargo, la presencia de esos factores en el peronismo imposibilitan que otros sectores integren ese frente que debería ser mayor. ¿Usted cree que el ACyS puede disputarle el voto progresista al kirchnerismo?
- Esa es una alternativa que ya sucedió en la Argentina, y que hemos vivido con la Alianza. Es una alternativa que plantea el diálogo, el consenso y enmudecer ante los poderes. Y la versad es que, cuando ellos hablan de eso, no están habando de consenso para avanzar y transformar, sino de dejar las cosas como están. Están hablando de administrar el Estado a partir de lo existente. Son los que conciben a la política como el arte de lo posible y no como un instrumento de transformación de la sociedad. Creo que eso ya lo vimos. No es un problema teórico, sino de la vida real. El radicalismo está proponiendo una alternativa con (Hermes) Binner, pero hay que ver si la sociedad acompaña eso. Nosotros no quisiéramos que esto suceda, porque nos basamos en la historia y la realidad. Evidentemente, hay una estrategia de disputarle al Gobierno, por el lado del progresismo, un electorado. Y, por el lado de los conservadores, con el Peronismo Disidente, de manera de evitar que el Gobierno gane en primera vuelta. Esa es la estrategia básica, la que (el CEO de Clarín, Héctor) Magnetto habrá diseñado. Porque, si seguían con la postura de derecha, con (Julio) Cobos a la cabeza, el Peronismo Disidente por el otro lado, y Elisa Carrió con su discurso, el escenario iba a ser más claro. Creen que en segunda vuelta el kirchnerismo seria derrotado, pero el Gobierno está creciendo en la consideración de la sociedad, y eso también puede hacer cambiar nuevamente la estrategia.
- ¿Es optimista respecto de la integración de otros sectores en el kirchnerismo para el año que viene?
- El enfoque de la transversalidad es un enfoque correcto. Porque hoy la política de transformación y de cambio atraviesa a todos los sectores. Se ha profundizado un debate en la Argentina, como nunca, sobre temas esenciales que nunca se discutían. De manera que, objetivamente, eso sería correcto. También, por el lado de la derecha, ese debate atraviesa a los sectores involucrados. Yo no diría que vamos a una opción bipolar, pero es posible que eso vaya sucediendo porque así se está instalando en la sociedad. Por un lado, un polo que presenta el pensamiento nacional y popular y otro que representa el pensamiento de derecha y conservador, y que nos atraviesa. Eso se tiene que sustanciar en una fuerza política, a la corta o a la larga. Si queremos avanzar con este proyecto, es imprescindible la constitución de una nueva subjetividad política que pueda expresar estos cambios que se están dando y un camino de profundización, una fuerza que tenga anclaje en la sociedad, que se pueda organizar en el movimiento sindical, obrero, estudiantil y territorial,. Y allí tienen que converger todos aquellos grupos sociales y políticos que, de hecho, ya están trabajando. Hay convocatorias diversas en el territorio que están mostrando un interés y una decisión de amplísimos sectores de autoconvocarse y participar. Y hay, también, por parte del Gobierno, una convocatoria a esta convergencia política. En ese sentido, hay un cambio.
- ¿Cuál sería ese cambio?
- A un año y medio de las elecciones, se empieza a debatir la estrategia de la construcción política, lo cual no sucedía antes. En otros momentos, se discutía uno o dos meses antes quién iba a ser el candidato, pero ahora se está discutiendo de antemano porque el Gobierno se está dando cuenta de que es necesario producir esa renovación, que la política cambie y acompañe este proceso. Nosotros no cuestionamos a nadie, porque no nos creemos una isla incontaminada de los males de la política. Somos parte de toda una historia, venimos desde los ’70, y siempre luchamos por las mismas cosas. Nadie puede decir nada de nosotros. Todos hacen su proceso, y ahora vemos mucha gente que está haciendo su proceso y que se está incorporando a este proceso político y social de cambio.



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