Alfredo Román: "Me planté con todos los gobiernos, no te pueden tomar por un boludo"

Alfredo Román: "Me planté con todos los gobiernos, no te pueden tomar por un boludo"
Publicó sus memorias como empresario. Dice que con Menem vivió la época más corrupta, pero que no transó. El papel de Martínez de Hoz. Cómo fue Kirchner.
Alfredo Román es el principal empresario del área logística del país. Propietario de Exolgan y de International Trade Logistics, editó un libro, El Legado, donde relata las experiencias de cincuenta años de actividad en la Argentina. En su primera entrevista con un medio en una década, explicó a PERFIL su punto de vista sobre el país, la corrupción, y su relación con los distintos presidentes.

—En Futaleufú tuvo que contratar tres mil obreros en un ambiente hostil. ¿Seguimos teniendo una ventaja comparativa en materia laboral?

—En la Argentina es mucho más fácil capacitar a nuestra gente que en otro lugar. Pero la educación ha entrado en una declinación terrible. Se terminó el aprendiz, porque hemos perdido el rumbo de un país industrializado.

—¿Cuál fue el momento que recuerda donde cree que se perdió ese rumbo, esa mirada industrial?

—El detonante más grande fue (José) Martínez de Hoz, con el gobierno militar de ese momento. Además del desastre en los derechos humanos, en lo financiero, en lo industrial, fue el inicio de algo pernicioso, de endeudarnos a cualquier tasa, y de que la patria financiera nos carcomiera al patrimonio nacional.

—¿Y qué pasaba con su empresa entonces?

—Bueno, los empresarios tenemos que ser como los gatos, ¿no es cierto? Tenemos que ser muy flexibles y darnos vuelta en el aire para caer parados. Y yo en las crisis pude crecer. Cuando la gente salía despavorida del país, yo compraba equipos, grúas, camiones.

—¿Hay alguna deuda de los empresarios en no levantar la vista para ver el conjunto?

—Los empresarios tienen un rol que cumplir y hay distintas etapas. Si hay una deuda de los empresarios hoy, es comprometernos a lo mejor más con el impulso a las reglas de juego. Hay un montón de grandes empresas, chicas, medianas, ávidas por crecer, y hay que darles reglas de juego claras, de largo plazo. Yo tuve mi puerto –Exolgan– 14 años parado. ¿Sabe las veces que me pusieron ponerlo en marcha? ¿Pero qué? ¿Corrompiendo mi escala de valores? Y si yo hubiera aceptado habría sido el fracaso más grande de mi vida.

—¿Cuál fue el gobierno o el momento más complicado el que más se movía con coimas?

—Desgraciadamente, en los cincuenta años fue una constante, pero con el gobierno de Menem sufrí bastante.

—¿Con Alfonsín cómo se llevaba?

—Yo con todos los presidentes he tenido mi capacidad de decir lo que siempre siento, con total franqueza, y darles mi apoyo como empresario para decirles “me parece mejor esto, me parece mejor lo otro”. Con todos los gobiernos me planté. Como empresario, que te tomen por boludo es lo último que podés hacer. Y a mí nunca me gustó que me tomen por boludo, entonces cuando me tengo que pelear me peleo de frente. No me siento el único. Yo, con el libro, estoy haciendo una convocatoria a familias que piensan igual que yo.

—¿Cómo se lleva con Moyano?

—Me llevo muy mal. Desgraciadamente, el sindicalismo en la Argentina es un problema sociológico. Según el gobernante de turno, hay gente que toma más poder que otros. Y esa gente avasalla todos los derechos de los demás. En este último período de este gobierno los sindicatos han tomado una virulencia y una trascendencia fuera de lo común. Están haciéndole perder competitividad al país.

—¿Se está retirando de los negocios, de las empresas? ¿Cuál es su plan?

—¿Cómo me voy a retirar de los negocios? La organización Román va a ser inmensamente grande, más de lo que fuimos, de lo que somos. Esta cultura que hemos desarrollado es una sinergia para que cada día crezca más.

—¿Pero qué pasa en la Argentina que no hay grandes empresas familiares?

—La Argentina ha venido golpeada por esta falta de reglas que tenemos. En un país que crece al 8%, se han ido US$ 7 mil millones. Es el peor desastre que tenemos. Tenemos que recrear la confianza, y para eso hay que tener instituciones que funcionen. A los brasileños o a los chilenos no se les pasa por la cabeza llevarse la plata del Brasil. En la Argentina casi nos hemos quedado sin empresarios. Todas las empresas grandes han pasado a manos extranjeras. (El ex ministro Domingo) Cavallo tuvo una política a favor de eso.

—¿Qué impresión tuvo de Kirchner? ¿Cómo lo definiría?

—Yo creo que Kirchner fue una persona muy inteligente para adaptarse a las distintas circunstancias que le tocaron; entró con muy pocos votos y tuvo que lograr poder y lo logró. Trabajé mucho con él

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