Zorrilla: Un proyecto superador que merece los elogios más importantes

El Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario, PAIPPA, nació en una época de crisis sentida y preocupante que se notó aún más en los años 1995/1996 en todo el ámbito nacional. Formosa, también sufrió este embate, que se manifestaba en la faz económica, productiva y social, principalmente.

Esta crisis afectaba con mayor crudeza a los pequeños productores rurales, a aquellos campesinos que tenían 10 hectáreas ó menos para trabajar y obtener su sustento diario. Tal era la situación de esta gente, que hacía presumir hasta la posibilidad de que muchos de ellos, estuvieran al margen, a punto de desaparecer y buscar otro horizonte con resultado incierto.

Semejante dilema que podría considerarse de efectos dramáticos, hizo que el Gobernador Insfrán, actuara urgentemente para ayudar a esa sacrificada población, de manera que, con un apoyo contundente de asistencia, se produjera primeramente, el alivio de esas familias, cubriendo inicialmente las necesidades básicas y en poco tiempo más, lograr el renacer ó resurgimiento del quehacer rural, con miras a un futuro prometedor. Era menester esta decisión oportuna y de gran esfuerzo gubernamental, para revertir el notable problema que había producido en un gran sector de la gente de campo, el deseo de emigrar, ya que sus chacras, parecían sin vida.

Bajo esas circunstancias, es que el 15 de setiembre de 1996, nace el PAIPPA, convertido en Instituto el 7 de Julio del 2004.

El Dr. Alberto Zorrilla, que ocupara el cargo de Coordinador Ejecutivo del Instituto, al aludir a dicha celebración, destacó que “pasaron los años, el accionar de los paipperos y el acompañamiento del Instituto hicieron que las familias de los pequeños productores, se fueran desenvolviendo con sus propios esfuerzos, capacidades y el amor a su terruño, como así también con espíritu asociativista, fue logrando su autosostenimiento, consolidando paulatinamente los aspectos organizativos, de participación y apoyo solidario, alcanzando un proceso productivo liberador, que se transformaría más adelante en promotores de sus propias empresas, con miras a logros de destacada rentabilidad, que posibilitaría llegar a escalas de producción y comercialización mucho más importantes".

Hizo hincapié al mismo tiempo que “este proyecto superador, merece los elogios más importantes, teniendo lugar entonces el logro de una mejor calidad de vida para nuestra gente de campo, que obtuvo, luego de trabajar responsablemente, el premio merecido. Por eso en este dìa nada mejor que desearles a nuestros paipperos que pasen un feliz día”.

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