La zona sur reclama cambios

El municipio pretende trasladar el auge de la construcción de edificios desde Universitario hacia el área que va del centro para la Estación Sud. Los vecinos creen que sería una medida beneficiosa para revitalizar el lugar.
El sector comprendido por las calles Chiclana desde el 400 en adelante, avenida Cerri, Soler y Las Heras se encuentra en un llamativo estado de dejadez desde hace años.

De hecho, en algunos tramos el lugar parece condenado a existir sólo para albergar una gran cantidad de propiedades y negocios abandonados o en alquiler, terrenos baldíos en los cuales se acumulan pastizales o simplemente para ser calles donde estacionar los vehículos y evitar el pago de parquímetros.

Hasta la actualidad, la zona no parece haber resultado atractiva para los diferentes inversores inmobiliarios que operan en la ciudad, más allá de las ventajas evidentes con las que cuenta. Por ejemplo, la cercanía al centro y la existencia de todos los servicios básicos.

Las marcas del abandono son innumerables. Dos grandes lotes que permanecen inutilizados son los pertenecientes a la ex Bodega Arizu y su aledaño, donde supo funcionar la ENET Nº 1, ambos ubicados en Chiclana al 900.

También dos situados en Brandsen y sus intersecciones con San Martín y Soler, otro en Chiclana al 500 y en la primera cuadra de calle Israel, todos espacios de tierra "adornados" con pastizales en su interior.

Para la mayoría de los residentes en la zona se necesitan cambios. Y tienen motivos de sobra. Según Héctor Mayer, propietario de un taller ubicado en San Martín al 600, el área se encuentra casi en el olvido.

"Puse mi propiedad en venta porque me tengo que mudar, pero hasta el momento no recibí ninguna oferta de inversores que quieran construir departamentos, sino de privados que pretenden instalar un depósito", dijo.

Luego mencionó que hay locales que, independientemente de sus medidas, permanecen abandonados desde hace años.

"Sólo en esta cuadra puede verse un local con 60 metros de frente en el cual se destacan carteles de venta o alquiler, otro más pequeño en la esquina de San Martín e Israel, además de una casa abandonada en esa última calle", dijo.

De todos modos, Mayer se mostró optimista.

"Creo que la saturación de edificios que se percibe en Universitario pronto podría trasladarse a este lugar, porque hay grandes lotes que están sin uso, con la ventaja de estar cerca del centro y con todos los servicios", explicó.

Similar es la opinión de otro comerciante dedicado al rubro de la compraventa de muebles, quien además consideró que la radicación de viviendas multifamiliares revitalizaría la zona y generaría la apertura de nuevos comercios.

"En la actualidad diría que hay más casas que dan la impresión de estar abandonadas que en venta. Ahora que lo pienso, creo que este lugar debería ser diferente y más estando a pocas cuadras del centro. No me parecería mal que se construyan edificios", dijo Gastón Bualó.

A favor de que haya cambios también se mostró una transeúnte frecuente de esas calles.

"Creo que la radicación de edificios sería una buena manera de modificar este sector, que se ve abandonado. Es extraño que a tan pocas cuadras del centro las propiedades se encuentren en este estado", señaló María Laura Klein, mientras observaba una propiedad antigua ubicada en General Paz al 100.

Otra vecina llamada Beatriz Ramírez agregó que varios edificios en construcción abandonados, como el de Chiclana y Pueyrredón, son motivo de preocupación, ya que además de dar una mala imagen al barrio generan mucha suciedad.

"Ese marco le quita vida a las calles, parece ser lo más viejo de la ciudad", consideró.

A su entender, la cercanía a las vías y a la estación de tren son los motivos por los cuales el lugar se encuentra desvalorizado.

"De todos modos imagino que no se construye por una cuestión económica, porque hay varios terrenos vacíos", dijo.

Sin embargo otras opiniones se mostraron en contra de la radicación de viviendas multifamiliares.

"No sería una buena idea porque en la actualidad existe un caos de tránsito incontrolable. Además, en la casa de mi papá, ubicada en Soler al 500, apenas sale agua, por lo que imagino que la infraestructura de los servicios básicos del lugar no está preparada para albergar grandes edificaciones", dijo Mariana Barrionuevo.

Consultados por los motivos por los cuales el lugar quedó relegado, la mayoría expresó que podría deberse al elevado precio de las tierras, a la cercanía con las vías o a la poco deseable vida nocturna que trae aparejada la existencia de cabarets ubicados en Soler al 600 y 700.

Desde el municipio dicen que es un tema a revertir

Pese a todo, el panorama podría cambiar. Luego de las limitaciones impuestas por la reforma del Código de Planeamiento Urbano para la construcción de viviendas multifamiliares en Universitario y Napostá, el municipio pretende que las grandes construcciones se trasladen hacia esos sectores.

Las estadísticas ofrecidas por la comuna evidencian que la tendencia de construcción se ha modificado. Durante 2011, el 60% de los permisos presentados en la Municipalidad fueron para ejecutar obras ubicadas fuera del cuadrante norte de la ciudad. En buena medida, en Soler, San Martín, avenida Cerri y sus proximidades.

El arquitecto Marcelo Lenzi, subsecretario de Planificación Urbana de la comuna, explicó a "La Nueva Provincia" que desde el municipio se planteó de manera "moderada" esa movilidad de las obras, de modo que las tendencias de construcción de la zona universitaria a la de la Estación Sud se fuera concretando.

"Lo que se estableció es algo más que un efecto inmobiliario: es un importante cambio cultural, quebrando una recurrencia histórica de construir en la zona norte. Pero además se está haciendo sin generar complicaciones productivas, garantizando la identidad barrial y alentando la aparición de construcciones de otro carácter", señaló.

Consultado por los motivos que llevaron a los bahienses a no construir en ese sector, Lenzi aseguró que podría deberse a la falta de espacios públicos y a la tendencia de desarrollar otros sectores más atractivos, como los cercanos al Parque de Mayo.

En los últimos tiempos, una gran cantidad de metros cuadrados de esas tierras se utilizaron para la radicación de nuevas cocheras, las cuales, más allá del beneficio que traen para evitar el caos vehicular que se percibe en la zona, no aportan nada nuevo para modificar el apagado paisaje del lugar.

Ni siquiera la gran cantidad de negocios instalados en los últimos años a lo largo de calle Brandsen, en su mayoría concesionarias de motos o negocios mayoristas, son suficientes para que el lugar vuelva a ser considerado visualmente como parte del centro de la ciudad.

Sin embargo, dos construcciones de edificios asoman en el cielo en la primera cuadra de Villarino y en Chiclana al 500, los cuales parecen querer revertir la situación que se advierte en la olvidada zona sur del centro bahiense.

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