La merma, característica de esta época del año, deja a la vista la vieja ruta a Uspallata y antiguos bosques del lugar.
Es decir que quienes avancen más allá de este punto, unos metros adelante del ingreso al camping del ACA, pueden verse afectados por una inundación cuando el agua llega a su nivel máximo. Pero ahora, varios vehículos toman el camino que ya no está sumergido para seguir su camino hacia Uspallata.
No sólo la antigua ruta ha quedado accesible, sino que los árboles del camping, que murieron cuando los alcanzó el agua, están sobre suelo seco, aunque con la marca del nivel del líquido que llegó hasta unos dos metros de altura en sus troncos. La misma línea se puede apreciar en todo el perímetro del embalse.
El nivel del agua bajó y ha dejado una franja más clara y sin vegetación en las rocas, y en varios sectores una capa blanca de salitre.
Javier Maturana camina un poco decepcionado. "Esperaba otro panorama", lanza después de regresar por un camino que otros años lo llevaba al embalse pero ahora sólo lo conduce al barro.
El mendocino reconoció que suele ir a Potrerillos en diciembre o enero, cuando el agua del deshielo ya ha aumentado el caudal del río Mendoza, pero que siempre bajaba la canoa por ese sector, cercano a la desembocadura del cauce, mientras esta vez se vio obligado a elegir otro lugar.
Roberto Robledo, quien trabaja en el camping del ACA, señala hacia el sitio desde donde venía caminando Javier y explica que lo que se observa no es tierra, sino barro. Y sostiene que son casi 30 metros de profundidad de material de embanque.
Los pobladores no sólo hacen las veces de anfitriones, sino que son quienes deben explicar por qué ha disminuido tanto el agua a los visitantes que llegan esperando encontrarse con una extensa masa de agua azul. Carina, quien tiene un puesto con artesanías, cuenta que muchos le preguntan qué pasó con el agua y que varios de ellos también reflexionan sobre la necesidad de cuidar este recurso.
Carina, sin embargo, indicó que a lo largo del tiempo han ido observando que para esta época siempre baja el nivel y que la diferencia con los primeros años del embalse es que cuando nevaba más, se llenaba más rápido. En cambio en los últimos, la línea de llenado se ha ido alcanzando cada vez más avanzado el verano. Y añadió que las tormentas estivales hacen que los arroyos escurran hacia el río Mendoza y el proceso se acelere.
Francisco Lucero, quien tiene una proveeduría a la vera de la antigua ruta señaló que este año recién se alcanzó la cota máxima en marzo, pero que ya viene ocurriendo hace varias temporadas. Pese a eso, ayer había algunas embarcaciones en el agua y varias familias se habían acercado al embalse o se habían ubicado a la sombra de algún árbol para compartir un día al aire libre.
Llenado
En Mendoza, se sabe, los ríos se alimentan del deshielo en alta montaña. De ahí que durante la primavera los cauces todavía no traigan suficiente caudal y los regantes dependan del líquido almacenado en los diques. Hasta que el calor es suficiente para comenzar a derretir la nieve, el nivel de esos embalses baja. La diferencia de un año a otro radica en el momento cuando empiezan a registrarse altas temperaturas y en cuánto nevó durante el invierno.
El secretario de Gestión Hídrica de la provincia, Mario Salomón, señaló que este año el embalse Potrerillos está mejor que el pasado para la misma época. La altura se toma en metros sobre el nivel del mar y para este espejo de agua, la cota máxima es de 1.377 metros y la mínima de 1.342. Actualmente, ha alcanzado los 1.363 metros, 3 por encima de 2011. Y añadió que ya ha comenzado a llenarse, porque hace unos días recibe 44m3 de líquido por segundo y salen 42m3/seg. Indicó que se arrancó la temporada con el 100% de la capacidad y que hoy se está al 70%.
El funcionario de Irrigación planteó que probablemente se alcance el máximo en marzo o abril de 2013, pero que pronto la gente comenzará a notar cómo se llena. Subrayó que hasta ahora el escurrimiento del río Mendoza está dentro de lo pronosticado en octubre y que se pasó de un año seco a uno pobre, es decir se incrementó el caudal esperado.

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