La cifra recaudada en una década y media incluyendo el Aeropuerto Internacional de Cargas y la Aduana es irrisoria. El Presupuesto 2013 le adjudica una suma de 1,36 millones de pesos.
Juan José Reyes - La Zona Franca está a once meses de cumplir una década y media de existencia. Durante los gobiernos de Rubén Marín, Carlos Verna y Oscar Jorge las inversiones y gastos corrientes alcanzaron los 215 millones de pesos. Del lado de los ingresos (canon), unos irrisorios 9 mil pesos anuales. En 2013 se seguirá esquilmando el patrimonio pampeano con 1,36 millones más para mantener la Zona Franca, el Aeropuerto Internacional de Cargas y la Aduana. Aeropuertos Argentina 2000 y su concesionaria, Sytasa, del Grupo Eurnekian, ancló allí en 1998 al abrigo de las privatizaciones menemistas y el Comité de Vigilancia nunca presionó. El jueves, en la discusión del Presupuesto 2013 en la Legislatura, la situación se reflejó en el malhumor del Ministro de la Producción, Abelardo Ferrán. Si bien genera 250 puestos de trabajo directos a través de sesenta empresas habilitadas (textiles, call center, informáticas y petroleras), sólo veintitrés de ellas son usuarios directos. Conclusión: Inversiones públicas millonarias, cero utilidad y lo peor, sin futuro a la vista.
Todavía restan dieciséis años más de contrato con el cuestionado concesionario. "Tenemos un problema con el concesionario, una disputa que viene de larga data, porque nosotros no estamos conformes con el trabajo que le corresponde hacer ni de la responsabilidad que le toca -dijo Ferrán a los diputados-. No realiza las inversiones que creemos debería hacer para incentivar el desarrollo de la zona; es más, el mayor esfuerzo recae en los funcionarios provinciales y no tanto en la empresa que es la que debería promover la actividad".
AA 2000 Sociedad Anónima fue la ganadora de la licitación para operar el grupo A de aeropuertos del sistema Nacional de Aeropuertos (SNA) de la Argentina, que incluía a treinta y dos terminales aéreas con un canon fijo de U$S 15 millones mensuales. Ello incluyó la explotación de la Zona Franca de Pico. Una vez analizado el potencial del negocio, el consorcio decidió tomar el emprendimiento; presentando a La Pampa una propuesta de desarrollo y una oferta económica. El 6 de noviembre de 1998, la empresa Servicios y Tecnologías Aeroportuarias Sociedad Anónima (Sytasa) firmó el contrato por treinta años. Un año después comenzó a operar.
De mal en peor.
Uno de los pilares de la refundación de La Pampa -según el discurso del gobierno en los últimos años del siglo pasado- sigue estando privado de certezas y de cuándo se cambiará al concesionario. De cara al porvenir, el estado de situación de la ZF es incierto al igual que su "otro" polo de despegue representado por el Aeropuerto Internacional de Cargas, prácticamente inactivo y la, recientemente construida, Aduana (Ley 26620) . Nadie puede asegurar que la ZF goce de un manejo orgánico seguro y estable, ni que logre sobrevivir a sus onerosos costos de mantenimiento y exiguos ingresos.
Sytasa continúa en su línea autista. Es decir, mantiene presencia sin acordarle un tratamiento especial a pesar de sus beneficios adicionales (venta del 100% en lo producido en territorio aduanero general y la exención de los derechos de exportación, cargas patronales y ART). La razón es simple: hace negocios más fructíferos en otras ZF. En los últimos años se radicaron algunas empresas textiles (fábricas de hilados, camisas y jeans) y otras con base tecnológica como las relacionadas a empresas de software y de Call Center (firma Diapin - Contactel) que generó en el transcurso de los dos últimos años más de ochenta puestos de trabajo sobre los 250 con los que cuenta en la actualidad.
Hace unos días varios empleados denunciaron que un usuario (Poliuretanos Catamarca) ha suspendido empleados y está sacando bienes de capital de la ZF, aduciendo que son propias (tiene otras sucursales) y que el Gobierno provincial no ha cumplido con ellos. Muchos otros se han ido, otros están paralizados y algunos solo un escaparate con su razón social.
Mucho gasto e ingresos nulos.
Anualmente, la ZF gasta ingentes dineros en seguridad, salas de enfermería, bomberos y bienes de consumo por 85.500 pesos; abona servicios no personales por pesos 161.933; pasantías por 25.099; pagos por el decreto 285/99 a Nación por 888.624 pesos; unos 25 mil pesos para equipamiento y otros 170 mil anuales en sueldos, cargas y otros menesteres sin contabilizar los más de 800 mil que costó la construcción de la zona primaria aduanera y el mantenimiento anual que se verá reflejado en el presupuesto del año que viene.
¿Qué ingresa? Desde 2009 a la fecha arrimó apenas 9 mil pesos por el cobro del canon al año. Aquella tasa, según el punto 9.2 del pliego original dice: "El pago del canon comenzará a partir del quinto año de comenzada la explotación de la Zona Franca La Pampa. No obstante ello, durante los primeros cuatro años de ejercicio, podría exigirse el pago del canon si la facturación anual del concesionario supera la suma de cinco millones de pesos". Si se cumplió con la ley esto quiere decir que en los primeros cinco años no ingresó nada y en los otros nueve las salidas de mercaderías apenas superaron los 5 millones al año.
Un cuello de botella
En la actualidad, en la Zona Franca hay pocos usuarios directos (veintitrés) de distintos rubros en las operaciones realizadas, y la cantidad de personal que trabaja, llega a las 250 personas en forma directa, con contratados, pasantes y prestadores de servicios y de materiales.
Los pocos rubros desarrollados son el textil, agroquímico, farmacológico, informático, apícola y el petrolero recientemente. Los beneficios impositivos, aduaneros y de contribución social que posee la ZF siguen intactos, pero no han sabido venderlos en el mundo.
Ahora, con aduana propia (ley 26620), la búsqueda de contrapartes, clientes y proveedores sigue siendo un cuello de botella para la economía pampeana y un fiasco en lo que refiere al aporte a la economía lugareña.




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