La zona céntrica de Santiago se convierte en uno de los sitios más calientes de todo el país

La ubicación geográfica, el crecimiento de la construcción y la falta de árboles generan este fenómeno, según explica el investigador y académico, Victorio Mariot.
Santiago del Estero es sinónimo de calor, cuando en los noticiarios nacionales se habla de olas de calor, siempre es punto de referencia nuestra provincia que suele registrar las temperaturas más altas del país. Y fronteras adentro de la provincia, la ciudad capital y particularmente el microcentro, es el sitio más caliente, con valores que sobrepasan entre 5 y 10 grados a lo que marca el termómetro en el resto de la ciudad.

Una serie de factores conspira para que los santiagueños de la capital estemos destinados a soportar verdaderos días de “fuego” durante la época estival. Pero esto podría cambiar si se consiguiera un arbolado óptimo que haría descender la temperatura cerca de 10 grados.

Así lo reveló a EL LIBERAL el investigador y académico Victorio Mariot, titular de la consultora Geo Noa, quien reveló que la expansión de las construcciones y la pavimentación de calles representan una mayor superficie cubierta de hormigón, material que no absorbe el calor, sino que lo disipa constantemente. Eso y la falta notoria de árboles, conllevan a que Santiago esté mutando hacia un “clima desértico”.

Arde la ciudad

Primeros días de enero, en un campo de Colonia Dora, un grupo de especialistas trabaja bajo el sol con 50,5 º. El calor se siente, arde la piel. Terminada la jornada, el grupo regresa a la ciudad capital, cerca de las 20, oscurece y el termómetro del vehículo marca 39º en la ruta. Minutos más tarde, llegan al centro de la capital, frente a la plaza Libertad, y llamativamente, el mismo termómetro da cuenta de que en ese punto de la ciudad, en plena noche, se registran 48º.

‘La explicación de esto es la presencia de hormigón que es como estar en el clima de desierto, en el campo hay algo de humedad en el suelo y eso contribuye a aminorar la diferencia de temperatura. El agua del suelo se calienta y evapora, y al evaporarse toma el calor del ambiente, es como cuando uno se moja el brazo y le da el viento, se siente la frescura, porque el agua que de la piel se está evaporando y para evaporarse necesita de la energía del brazo, y con esa energía se va el calor’, puntualizó Mariot.

El docente universitario precisó que “éste es el proceso de transpirar, que protege de un calentamiento al cuerpo”, y señaló que la ciudad capital padece además de un déficit importante de árboles.

“Toda ciudad debe tener un porcentaje de árboles. El árbol además de absorber el anhídrido carbónico oxigena la ciudad, es lo que combate la polución, pero además, transpira, cede humedad, la misma humedad que cede el suelo, la ceden los árboles porque transpiran como nosotros con un sistema diferente, si no se recalentarían. Esto hace que la ciudad pueda mantener un equilibrio con el ecosistema. Pero lamentablemente, en Santiago hay un déficit de árboles tremendo”, cuestionó.

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