En su Mensaje Pascual, el Arzobispo de Tucumán reforzó la postura de la Iglesia contra el aborto, aún para casos de violación, a partir del fallo de la Corte Suprema de la Nación. El prelado les "rogó" a los jueces y dirigentes políticos que "se pongan a la altura de la gravedad de las circunstancias". El "triunfo de la vida sobre la muerte".
Ayer, durante la Pascua de Resurrección, en el punto culmine de la Semana Santa, el arzobispo de Tucumán, Afredo Zecca, reforzó sus críticas a esa decisión judicial, e instó a los poderes del Estado provincial a que "se pongan a la altura de la gravedad de las circunstancias". Además, se dirigió especialmente a los médicos, a quienes reclamó que hagan valer su derecho a la "objeción de conciencia", para que se opongan a realizar la interrupción del embarazo, cualquiera sean las circunstancias que hayan determinado la gestación.
Durante una soleada jornada dominical, miles de feligreses participaron de las misas realizadas en todo el territorio provincial para celebrar la Pascua de Resurrección, que conmemora el triunfo de Cristo sobre la muerte y la salvación de las almas de los hombres.
Monseñor Zecca presidió este oficio a las 11.00, por las pantallas de Canal 10 de Tucumán, con la misión de llegar al mayor número de feligreses posibles con la palabra de la Iglesia en la festividad más importante del año en el calendario litúrgico católico.
En el inicio de su Mensaje Pascual, el Arzobispo recordó que la conmemoración cristiana que culminó ayer "constituye la solemne y exultante proclamación del triunfo de la vida sobre la muerte".
En este sentido, explicó que "Pascua significa paso. Precisamente paso de la muerte a la Vida. Jesucristo, con su triunfo, nos abre el camino a una vida plena y nos invita a compartirla brindando, como expresa bellamente el Santo Padre Benedicto XVI, 'un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva'. Cristo es 'el verdadero cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida'", acotó. Zecca resaltó que en esta fiesta cristiana "todo es alegría, alabanza, acción de gracias a Dios porque, en Cristo, recupera el hombre su esperanza, dignidad y grandeza. La Vida triunfa definitivamente sobre la muerte", recalcó.
“Alegría ensombrecida”
A continuación, monseñor advirtió que "esta alegría se ve ensombrecida, sin embargo, porque en Argentina la Suprema Corte de Justicia ha producido un penoso fallo que, interpretando de modo laxista el antiguo Artículo 86 del Código Penal, ha concretado la no penalización del aborto en caso de violación. No soy jurista y, por lo mismo, dejo a los especialistas la crítica de sus fundamentos. Pero salta a la vista de cualquiera su contradicción: se reconoce la existencia de vida desde la concepción para, luego, declarar que la vida no es un valor absoluto", razonó.
El líder de la Iglesia Católica en la provincia agregó que "la vida fruto de una violación puede ser impunemente eliminada mientras que la que no proviene de una tan lamentable situación queda preservada. ¿No se trata acaso de una flagrante contradicción y discriminación? Además, la corte que no castigaría con pena de muerte al violador castiga con un crimen al fruto de una violación. ¿Qué clase de justicia es ésta?", inquirió el religioso.
Según el Arzobispo, "lo que resulta aún más grave es que este fallo esté abiertamente contra la Constitución Nacional que, en el artículo 75 inciso 22, ha incorporado tratados internacionales, de jerarquía superior al derecho interno, que defienden el carácter de persona de todo ser humano y reconocen su derecho al respeto de su vida".
También apuntó que "la Constitución de la Provincia de Tucumán, en su art. 40, inciso 1° reconoce el derecho 'a una existencia digna desde la concepción con la debida protección del estado a su integridad psicofísica con la posibilidad de disponer de una igualdad en las oportunidades'".
En otro tramo de su sermón, Zecca opinó que "resulta paradójico y dramático que estos anuncios se hagan, precisamente, en Semana Santa. Cuando la Iglesia celebra el triunfo de la vida sobre la muerte se pretende instaurar lo contrario: el predominio de la cultura de la muerte sobre el don sagrado y absoluto de la vida, y de la vida inocente", sentenció.
“Objeción de conciencia”
En este contexto, el prelado expresó: "Ruego a los poderes provinciales, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, a los políticos, a los juristas, y especialmente a los médicos, a que se pongan a la altura de la gravedad de las circunstancias. Especialmente los médicos deben hacer valer su derecho a la 'objeción de conciencia' y negarse a practicar abortos en cualquier caso que fuera. Nunca se justifica el crimen, y menos el de un inocente que no puede defenderse", argumentó.
El Arzobispo dijo, además, que "desgraciadamente Argentina, como en tantas cosas, también en este terreno del aborto está 'de ida' cuando los países que lo aprobaron 'vienen de vuelta'. Por poner un ejemplo, en Italia, que aprobó el aborto en 1978, crece en grandes proporciones la 'objeción de conciencia' de los ginecólogos y, en general, de todo el personal sanitario", acotó.
Finalmente, Zecca exhortó "a los fieles católicos y a todos los tucumanos a obrar a conciencia en un asunto tan grave", al tiempo que reiteró su "disposición al diálogo franco y abierto con las autoridades porque confío en su buena voluntad y disposición a buscar la verdad, aseguro mi oración y deseo a todos una feliz Pascua de Resurrección. Que el Señor de la Vida disipe las tinieblas de nuestros corazones con la luz de la Verdad", completó.
El Papa pidió paz y tolerancia
El papa Benedicto XVI celebró ayer la Misa de Resurrección y en su tradicional mensaje llamó a la paz en Siria y en varios países de Africa, así como a una mayor tolerancia religiosa en todo el mundo. El Sumo Pontífice ofició la misa en la Plaza de San Pedro decorada con miles de flores, ante decenas de miles de personas y bajo un cielo encapotado que poco a poco dio paso a un suave sol primaveral. Al término de la ceremonia, el Papa se asomó al balcón de la basílica para dar su bendición "Urbi et Orbi", a la ciudad y al mundo. "Surrexit Christus, spes mea (Ha resucitado Cristo, mi esperanza)", dijo Benedicto XVI pronunciando la tradicional frase en latín. En su mensaje en italiano, el religioso subrayó que Cristo es "esperanza y consuelo" para el mundo y "de modo particular para las comunidades cristianas que más pruebas padecen a causa de la fe, por discriminaciones y persecuciones". Luego aludió a algunos de los principales conflictos actuales, como Siria, para la que pidió que "cese el derramamiento de sangre y se emprenda sin demora la vía del respeto, del diálogo y de la reconciliación, como auspicia también la comunidad internacional".
“No rechacemos la esperanza”
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, llamó a "no tenerle miedo" a la esperanza al presidir la vigilia pascual en la Catedral Metropolitana, rito con el que los católicos esperan la resurrección de Jesucristo. El primado argentino alentó, además, a anunciar el mensaje del Evangelio en "esta Ciudad que tanto lo necesita".
"No tengas miedo, no temamos; no esquivemos la certeza que se nos impone, no rechacemos la esperanza. No optemos por la seguridad del sepulcro, en este caso no vacío sino lleno de la inmundicia rebelde de nuestros pecados y egoísmo. Abrámonos al don de la esperanza", subrayó ante un templo colmado. Bergoglio agregó: "No temamos la alegría de la Resurrección de Cristo". El purpurado porteño recordó que en la Pascua "nosotros, pecadores, somos restituidos a la gracia", y aseguró que "ésta es la noche en la que se consolida la libertad". Bergoglio reconoció, sin embargo, que "muchas veces las dificultades, las distracciones del camino, los dolores y penas, obnubilarán el gozo e incluso la certeza de esta libertad regalada", y advirtió que hasta "puede dominarnos la impaciencia y llevarnos a optar por la coyuntural inmediatez de los ídolos".



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