Con un fuerte llamado a la unidad del peronismo, que incluyó un pedido de autocrítica, el intendente Humberto Zúccaro encabezó anoche un homenaje a Evita al conmemorarse el 60º aniversario de su fallecimiento.
Ese fue el segundo homenaje en menos de una semana. El anterior había sido el jueves, el mismo día del aniversario. El acto de ayer, sin embargo, tuvo otros condimentos; entre ellos, la presencia de la ministra de Infraestructura bonaerense y sobrina nieta de Evita, Cristina Álvarez Rodríguez. También se descubrió una obra del artista Alejandro Marmo, réplica del mural colocado en el ala sur del edificio del ministerio de Desarrollo Social, en la avenida 9 de Julio. Desde ahora, la silueta del rostro de Eva recortada en metal se verá en el salón de sesiones del Concejo Deliberante.
Como viene haciendo en otros actos donde la política y la historia se mezclan, Zúccaro se refirió a la coyuntura que muestra los chispazos de la interna entre el gobierno nacional de Cristina Fernández y el provincial de Daniel Scioli.
“Tenemos que hacer una autocrítica: no es tiempo de peleas entre dirigentes de un mismo partido. No podemos jactarnos de recordar a Evita y al mismo tiempo dividir al peronismo”, lanzó desde el escenario.
“Los que tenemos que gobernar debemos mirar a los que menos tienen, con igualdad, trabajo, educación y seguridad. No queremos una provincia de divisiones; queremos una nación, una provincia y un municipio en donde todos tengan las mismas posibilidades”.
Así, a la hora de repartir elogios, Zúccaro fue pródigo tanto con el gobernador como con la Presidenta.
“Queremos tenderle la mano al gobernador en un momento difícil y decirle que en Pilar siempre tendrá apoyo institucional y político”, definió.
De inmediato, recordó que “como somos verticalistas, agradecemos a la Presidenta todo lo que hace por el distrito” y señaló el “coraje y los ovarios” con la que la mandataria lleva adelante su gestión.
A su vez, Álvarez Rodríguez –una de las figuras del sciolismo y protagonistas de varios cruces con el vice bonaerense, Gabriel Mariotto- también reconoció que “la gente no quiere que los dirigentes se peleen sino que estén a la altura de las circunstancias”.
Ese fue el cierre de un acto emotivo, que los militantes siguieron con velas encendidas. Había comenzado con la proyección de un video que recorrió la vida de Evita. A las 20,25, hora exacta del fallecimiento, alumnos de la escuela municipal de teatro representaron una escena de su muerte y su resurrección, ya convertida en mito de la política argentina.





Comentá la nota