Se reunió con Rajoy para consensuar políticas económicas, pero la Bolsa volvió a retroceder
A pesar del notable esfuerzo realizado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero para mostrar un arco político unido y un gobierno decidido a tomar las medidas pertinentes para frenar un posible empeoramiento de la crisis por contagio, la bolsa de Madrid sufrió ayer una nueva caída de 2,27%, que hace crecer la incertidumbre sobre el futuro inmediato del sistema financiero español.
Los intentos del mandatario de protegerse de un "efecto dominó" se hicieron evidentes ayer por la mañana, cuando se reunió con el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, luego de haber evitado esa "cumbre" durante más de un año y medio. Con el encuentro, que tuvo la inusual duración de dos horas y cuarto, Zapatero pretendió mostrar una foto cordial junto al principal referente de la oposición y lograr una serie de principios de acuerdo sobre reformas fundamentales para evitar un debilitamiento mayor de la economía, castigada por una tasa de desempleo del 20,05%.
Sin embargo, su segundo objetivo alcanzó un éxito significativamente inferior al obtenido en la búsqueda de la instantánea dedicada a los mercados. Más allá de que ambos líderes calificaron de "positivo" el encuentro, sólo lograron ponerse de acuerdo en impulsar la reestructuración de las cajas de ahorro, que representan más de la mitad de un sistema financiero español cada vez más necesitado de mejorar su solvencia y eficiencia.
Aún visiblemente afectado por los insistentes rumores sobre la presunta existencia de un paquete de asistencia financiera de la Unión Europea (UE) para España de 280.000 millones de euros, Rodríguez Zapatero volvió a desmentir con firmeza esta "especulación" al finalizar su reunión con Rajoy.
"Nos debemos poner del lado de los datos y no de las especulaciones", afirmó, para luego recordar que las previsiones de Europa para su país contemplan una caída del PBI español menor que la anunciada inicialmente para 2010. Y destacó, también, la "ejemplar fortaleza" del sistema financiero local, al señalar que España "es uno de los pocos países en los que el sector público no ha tenido que inyectar capital" en las entidades financieras.
Pero la falta de noticias trascendentes sobre avances en la esperada reforma laboral y de indicios sobre cómo se afrontarán las promesas de recorte en el déficit público atentó, por segundo día consecutivo, contra la frágil paciencia de la bolsa madrileña. A poco de conocerse el vacío contenido detrás del sonriente apretón de manos entre Zapatero y Rajoy, el Ibex 35 se volvió a subir al tobogán y, en las primeras horas de la tarde, parecía encaminado a repetir la intensa caída de la negra jornada anterior.
Desmentida de la UE
No obstante, el descenso resultó amortiguado, una vez más, por razones ajenas a la política española. Desde Bruselas, el comisionado de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, negó la existencia del supuesto paquete de ayuda financiera concebido para España y desacreditó así los rumores que habían causado el martes el descenso del 5,41% del índice de la bolsa de Madrid.
A pesar de que la afirmación de Rehn fue escuchada por los operadores bursátiles madrileños, la tendencia a la baja volvió a ser significativa, y con un 2,27% se transformó en la caída más pronunciada del continente luego del nuevo tropezón del 3,9% de la turbulenta bolsa de Atenas.
Además de la indefinición presidencial que siguió a la cumbre en la Moncloa, otro de los factores que influyeron en el desplome fue la sugerencia de la calificadora de riesgo Fitch de que el gobierno se ha colocado objetivos para su economía que podrían ser demasiado ambiciosos.


Comentá la nota