El voto de un diputado de Cataluña será decisivo mañana en el Congreso español para que el Gobierno pueda ver aprobadas las medidas que lanzó contra la crisis económica. Una derrota sería determinante para el futuro del presidente español
Sin embargo, dado el rechazo que han generado estas medidas, el Gobierno -que cuenta con 169 escaños en la Cámara y necesita la mayoría que otorga un solo voto- no lo tiene fácil, pues 168 diputados de la oposición han anunciado que votarán en contra.
Entonces será el voto de un diputado de la coalición Convergencia i Unió (CiU), el que decida la suerte del decreto en el trámite parlamentario. La agrupación es una federación de partidos nacionalistas de centro de Catalauña.
Los diputados de CiU no habían decidido hoy su postura, aunque una abstención suya le permitiría al gobernante Partido Socialista (PSOE) sacar adelante el decreto.
Por este motivo, el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta económica, Elena Salgado, mantuvieron hoy conversaciones con CiU para que no rechace el decreto de ajuste en el Congreso, aunque según fuentes del propio partido, el grupo catalán probablemente se abstendrá.
Con una abstención de CiU los socialistas tendrían los votos justos para sacar adelante el decreto: Sus 169 diputados frente a los 168 contrarios que suman el Partido Popular (PP, 153), el Partido Nacionalista Vasco (PNV, 6), Izquierda Unida (IU, 5), el Bloque Nacionalista Gallego (BNG, 2) y las parlamentarias de Nafarroa Bai (Navarra) y de Unión, Progreso y Democracia (UPyD).
Por lo tanto, siempre que no hubiera ninguna ausencia, el decreto del Gobierno sólo contaría con un voto de más para ser aprobado.
Sin embargo, un derrota en el Congreso podría significar el final del gobierno de Zapatero, quien es acosado por la oposición para que renuncie y adelante las elecciones.
Por ese motivo, la aprobación del plan de ajuste se revela como un elemento central para la continuidad de Zapatero al frente del gobierno español.

Comentá la nota