El líder opositor Mariano Rajoy le pidió que renunciara; el mandatario lo desafió a que obtenga apoyo parlamentario para destituirlo
Allí, las endulzadas declaraciones con elogios y deseos hacia el ideal de una "España unida", que habían coreado con entusiasmo políticos de todos los partidos nacionales y regionales poco después de la victoria, dieron paso al feroz debate sobre el estado de la nación. La disputa volvió a poner sobre la mesa la incertidumbre sobre la continuidad del presidente José Luis Rodríguez Zapatero en el poder.
El duro intercambio entre el oficialismo y la oposición se inició poco después de que el mandatario finalizara un discurso en el que destacó la "necesidad" de profundizar las reformas de una economía que, según insistió en más de una oportunidad, "ha vuelto a crecer" en el último trimestre.
Sin embargo, el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, no sólo se mostró escéptico ante las palabras del presidente español, sino que, al tomar la palabra, tras considerar que el mandatario es "un tapón" para la recuperación económica, no dudó en exigirle la renuncia. "Su tiempo se ha agotado", embistió Rajoy, sin dejar de mirar fijamente a los ojos a Rodríguez Zapatero, quien por primera vez en sus seis años de gobierno escuchaba en público cómo su principal contrincante político le pedía que abandonara la Moncloa.
"Usted no está en condiciones de gobernar. Por lo tanto, el mejor servicio que puede hacer al país para cortar este calvario es disolver el Parlamento y convocar a elecciones", continuó Rajoy, que fue respaldado en su petición por una estruendosa ovación de la bancada del principal partido de la oposición española.
Después del ataque verbal de Rajoy, el presidente lo invitó a presentar una moción de censura en el Congreso para intentar destituirlo. Se trata de un mecanismo previsto por la Constitución española de 1978, que autoriza al líder de un partido opositor a convocar a una moción para remover al presidente y sustituirlo por otro candidato propuesto por esa fuerza.
Dado que para poder tener éxito en esa maniobra deben reunirse, según la Carta Magna, "la mitad más uno" de los votos de toda la Cámara baja -dominada por el oficialismo-, la respuesta de Zapatero constituyó, en realidad, una chicana a su rival.
Sin embargo, el mandatario reconoció que tras la irrupción de la crisis económica en 2008 ha "perdido confianza". Pero también recordó que la popularidad de Rajoy se ha erosionado por el "caso Gürtel", que involucró a varios dirigentes del PP en un escándalo de corrupción.
"¡Ni que usted estuviera para tirar cohetes, según dicen las encuestas!", le dijo Zapatero, en una afirmación que provocó carcajadas y aplausos de sus partidarios.De todos modos, Rajoy volvió a la carga, al enrostrarle al presidente un respaldo demasiado escaso como para finalizar su período de gobierno, que culmina en 2012.
"Usted no tiene credibilidad ni confianza. Y yo me pregunto, cómo se puede confiar en usted si va de engaño en engaño", sentenció.
Por su parte, Zapatero respondió enérgicamente cada una de las acusaciones de Rajoy. Pero su tono fue más moderado y conciliador con sus ex aliados regionales de las agrupaciones Convergencia y Unión (CiU), de Cataluña, y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), con los que busca acercar posiciones.
De este modo, procura recuperar sus votos (o por lo menos lograr que se abstengan) en la votación de octubre próximo de los presupuestos generales del Estado, que puede ser decisiva para la continuidad de Zapatero. En este sentido, no sorprendió la pasividad del presidente ante el ataque del vocero del PNV, Josu Erkoreka, que no ahorró críticas. "Su proyecto político se ha desplomado", le dijo el líder vasco a Zapatero. El diputado Josep Antoni Durán i Lleida, del CiU, también fue duro. "Estamos hartos de ser responsables ante tanta irresponsabilidad", dijo.
Así dejó en evidencia el creciente distanciamiento de la fuerza catalana tras el respaldo del mandatario a un fallo contrario a un estatuto para ampliar la autonomía de esa región.
DIXIT
"Con aciertos y con errores, en estos dos años he hecho las cosas que necesitaba España". José Luis Rodríguez Zapatero. Presidente del gobierno español.
"El mejor servicio que puede hacerle al país es disolver el Parlamento y convocar a elecciones". Mariano Rajoy. Líder del Partido Popular.


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