Zapatero aleja fantasmas y el temor a ser la próxima Grecia

Zapatero aleja fantasmas y el temor a ser la próxima Grecia
Por estas horas, en los alrededores del Palacio de la Moncloa resuenan todavía las altisonantes declaraciones de funcionarios del gobierno, empresarios y banqueros clamando a los cuatro vientos que “España no es Grecia”. Sin embargo, los datos económicos de los últimos días no dicen lo mismo.
La desocupación ibérica duplica a la griega, alcanzando un alarmante 20%, y en el último año 600 mil personas perdieron su trabajo. Los ajustes y recortes salariales decididos por José Luis Rodríguez Zapatero van en la misma dirección que las decisiones tomadas por el socialista Giorgios Papandreou, tras recomendación previa del FMI. La crisis en los Estados Unidos también repercutió con fuerza en España y dejó 88 mil viviendas hipotecadas y familias que adeudan 12 mil millones de euros a bancos y cajas de ahorro.

El temor a un agravamiento de la crisis fiscal del euro aceleró ayer la huida de los inversores hacia otros valores, como el dólar o el oro. Mientras cada vez son más quienes apuntan a una eventual ruptura de la eurozona como única salida o quienes advierten de que Grecia será incapaz de hacer frente a sus pagos por mucha ayuda que reciba, los inversores están optando por salvaguardarse ante un posible recrudecimiento de la crisis, lo que está afectando también al mercado financiero en Madrid.

“No descarto ningún escenario”, declaró el sindicalista Ignacio Fernández Toxo, secretario general de la Confederación de Comisiones Obreras (CCOO), a la salida de su encuentro con Zapatero. Los principales sindicatos convocaron a los 2,7 millones de trabajadores afectados por los recortes a una protesta ante las delegaciones del Gobierno el 20 de mayo y a una huelga el 2 de junio.

Aunque el PBI de España es cuatro veces mayor al de Grecia y durante el primer trimestre de este año subió un 0,1% frente a un retroceso helénico de 0,8%, los sindicatos españoles amenazaron con protestas al estilo “griego”. “El gobierno decidió sacrificar el poder adquisitivo de los trabajadores públicos y de los pensionistas a los dictados de los mercados financieros”, manifestó Cándido Méndez, líder de la Unión General de Trabajadores (UGT). La hipótesis más temida por el socialismo es que las calles de Madrid alcancen la conflictividad social de Atenas y Salónica.

En tanto, la bolsa española registró ayer la máxima caída en lo que va del año, derrumbándose en un 6,64%, a tan sólo siete días de las denuncias de la vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega, de “ataques especulativos” contra la economía del país.

Los datos que favorecen a España son el tamaño de su deuda, que alcanza un 53,2% del PBI, mientras que la de Grecia asciende al 115%. El déficit ibérico, en tanto, arroja serias dudas al colocarse en el 11,2%, sólo dos puntos porcentuales menos que el de Atenas.

“España, con problemas que suponen incluso una mayor amenaza para la integridad de la zona euro, necesita reformas estructurales, si quiere evitar un viaje al mismo abismo al que se enfrenta Grecia”, presagió el gurú económico Nouriel Roubini. Zapatero, acorralado por los organismos de crédito internacionales y por la Unión Europea, tomó la decisión más dura de su gobierno y se convirtió en el primer presidente desde el retorno de la democracia que rebajó el sueldo de empleados públicos, algo que ni José María Aznar había intentado.

Irónicamente, la medida fue recibida con aplausos de los empresarios encabezados por Gerardo Díaz Ferrán, el hombre que llevó a Air Comet a la quiebra, y por críticas y repudios de las bases sociales que impulsaron al socialista al poder.

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