Dijo que el ex jefe de Gabinete es amigo del juez Oyarbide y que tuvo "injerencia" en la causa
Zanola dio ayer una conferencia de prensa en el hotel Intercontinental para hablar de la causa en la que se lo investiga: "Toda una farsa", según él. Dijo que Oyarbide es "un actor de reparto" , un "instrumento" que "manos negras" utilizan en su contra, y que él nada tiene que ver con la adulteración de medicamentos por la que fue procesado.
Al principio, misterioso, declaró que "algún funcionario puede haber tenido injerencia" en el expediente. Pronto reveló que se refería al hoy senador Aníbal Fernández. "El fue ministro de Justicia. Es amigo de muchos jueces y con Oyarbide tiene una relación muy cercana. Sabía de mi detención y presionó para dilatar mi liberación", sostuvo Zanola. Admitió que no tiene pruebas, sólo "información" que -según él- sostiene su hipótesis, y dijo que no le quedaron dudas cuando vio cómo Fernández defendió al interventor que nombraron en el gremio "en contra de los intereses de La Bancaria". LA NACION se comunicó ayer con la oficina de Aníbal Fernández, donde informaron que el senador no iba a hacer comentarios.
Zanola se cuidó, no obstante, de dejar claro que no creía que la presidenta Cristina Kirchner fuera parte de esa supuesta maniobra. "Yo creo conocerla bastante. Sé que no es una mujer fácil, pero tiene claras muchas cosas... No creo que haya participado en esto", dijo Zanola.
"Traicionado no -dijo-, pero sí siento que desde el Gobierno podrían haber tenido algún interés por mi situación."
El gremialista, de muy buen humor durante la conferencia, contó que bajó de peso en la cárcel ("llegué a pesar 72 kilos", afirmó) y sostuvo que cuando lo trasladaron de Marcos Paz a Ezeiza -donde estuvo detenido en el hospital carcelario- Oyarbide le limitó mucho las posibilidades de recibir visitas. No obstante, contó que lo habían visitado muchos dirigentes gremiales, como Antonio Caló, líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Reproche y apoyo a Moyano
Algo más crítico fue con el líder de la CGT, Hugo Moyano, a quien, sin embargo, sigue respaldando. "Creo que podría haber hecho un poco más, pero dejémoslo ahí... Yo tampoco lo llamé. No quería ponerme en víctima", relató Zanola sobre la actitud de Moyano mientras estuvo preso.
"Sí lo llamé el lunes, para darle mi apoyo en sus reclamos y agradecerle lo que dijo en Huracán", agregó. Se refería al Día del Camionero, cuando Moyano, en medio de un discurso durísimo contra el Gobierno, celebró su excarcelación.
En cuanto a los reacomodamientos de las últimas semanas dentro del gremialismo, Zanola afirmó: "El clearing en el movimiento sindical está abierto siempre, como el libro de pases". Y se mostró ecléctico cuando agradeció los "gestos" que recibió en los últimos días: le agradeció a Oscar Lescano (Luz y Fuerza), enemigo de Moyano, pero también a Julio Piumato (Judiciales), aliado del líder camionero.
En cuanto a su futuro dentro de la Asociación Bancaria, Zanola desconoció a las nuevas autoridades y dijo: "Sigo siendo el secretario general del gremio".
Una y otra vez sostuvo que la causa en la que está procesado es una farsa. "Yo no me voy a disfrazar de santo, pero no creo en la fantasía ésta de los remedios adulterados. Yo no tengo absolutamente nada que ver", afirmó. "Toda mi familia, incluida mi madre, fue atendida en el Policlínico Bancario -esgrimió como prueba-. Si yo estuviera inmerso en una cosa así, ¿cómo haría con mi familia? ¿Tendría medicamentos especiales, no adulterados, para ellos?"
Durante los últimos años, sus argumentos no lograron convencer a Oyarbide, pero tampoco a la Cámara Federal, que confirmó su procesamiento. Esta semana, el juez dio por cerrada la investigación y sostuvo que está en condiciones de ser elevada a juicio. "Vamos a ver -dijo ayer Zanola-. Me robaron dos años de mi vida, pero este partido sigue." Apuesta a que prospere alguna de las nulidades que planteó su recusación contra el juez.
RECHAZAN UNA DENUNCIA CONTRA OYARBIDE
La Cámara Federal confirmó ayer la desestimación de una denuncia del gremialista Juan José Zanola contra el juez Norberto Oyarbide. Según Zanola, la causa conocida como la mafia de los medicamentos fue "armada" por un grupo que pretendía quedarse con la dirección de la obra social bancaria. Como prueba, acompañó escuchas de conversaciones telefónicas de los supuestos conspiradores. Tanto el juez Marcelo Martínez de Giorgi, como ayer la Cámara, entendieron que las escuchas -únicas pruebas esgrimidas- eran inconstitucionales. Así votaron los camaristas Eduardo Freiler y Eduardo Farah, con la disidencia de Jorge Ballestero..









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