"Zamora produjo una transformación de la política en la provincia"

"Zamora produjo una transformación de la política en la provincia"
El reconocido consultor, cuya medición en boca de urna en las Primarias de Santiago fue certera, señaló que el gobernador logró un resultado electoral superior a cualquier otro mandatario provincial. Su explicación del porqué de este fenómeno.
El titular de la consultora Opinión Pública, Servicios y Mercado (OPSM), Enrique Zuleta Puceiro, analizó para EL LIBERAL los resultados de las elecciones primarias y las proyecciones hacia los comicios generales del 23 de octubre. Sostuvo que el gobernador Gerardo Zamora logró un resultado electoral superior al de cualquier otro mandatario provincial y consideró que condujo “un proceso electoral impecable”.

Zuleta Puceiro acertó la encuesta a boca de urna durante las elecciones del 14 de agosto en el distrito santiagueño.

¿Cómo analiza los resultados electorales de las Primarias?

-El centro de gravedad de un año electoral muy intenso fueron estas Primarias abiertas, simultáneas, y obligatorias, un verdadero invento argentino entre comillas, una experiencia sin precedentes en derecho comparado, novedoso, cuyo balance hay que hacer más adelante. En principio, el sistema no cumplió con los objetivos diseñados por la ley, ni permitió elegir candidatos de un modo democrático al interior de los partidos a través de una competencia abierta porque los 10 precandidatos se autonominaron y nominaron a sus vice. Tampoco se redujo el número de partidos ni simplificado el escenario. El paso de esta experiencia tuvo algunos efectos no esperados, auspiciosos: indujo un nivel de participación realmente inédito y un nivel de interés de la gente por aspectos no estrictamente políticos, sino vinculados con facetas culturales, económicas e ideológicas.

Si no se cumplió el objetivo ¿qué valor tuvieron las Primarias?

-La Argentina tendrá que revisar esta experiencia, han quedado muy pocas cosas en pie. Me parece que todo el aspecto de los espacios de medios, lo vinculado al financiamiento de la política, todo el procedimiento electoral no funcionó. Una cosa es que debamos rechazar las pretensión de fraude que dicen algunos dirigentes de la oposición porque yo no la veo, francamente; y otra, es que este sistema no tiene calidad, es anacrónico, complejo, confuso. Me parece que este sistema es apresurado y excesivamente voluntarista y tenía un objetivo que era un embudo para centralizar en las dos grandes fuerzas políticas, pero aquí no hay dos grandes fuerzas. La Argentina es una realidad heterogénea, hay dos fuerzas tradicionales, pero hay una emergencia de partidos, candidatos, y la alternativa es muy grande.

¿Cómo quedaron paradas las fuerzas políticas tras esta experiencia?

-Podemos decir que hay cinco fuerzas con competencia y con posibilidades electorales, no para el 23 de octubre porque está clara la idea de una reelección, basada en la idea de gestión. Más que una evaluación de una gestión pasada hubo una evaluación hacia el futuro; ante los candidatos de la oposición, Cristina Kirchner ha tenido la capacidad de proyectar un sentido de orientación, un nivel de decisión. Los candidatos opositores en el fondo no aspiraban a desplazarla sino que competían entre sí para un segundo lugar en un eventual balotaje, hipotético, porque en ningún momento de la campaña Cristina dejó de tener menos del 40 por ciento que le daba la victoria en primera vuelta con más de 35 puntos por sobre sus seguidores. Si se llega a formular una estrategia de oposición y ésta tiene éxito y plantea la cuestión del equilibrio, es posible que Cristina quede con el 45, 46, 47 por ciento que son los votos propios, sin ese plus que le da la gobernabilidad. Si no logran rearmar su campaña, Cristina Kirchner puede alcanzar más del 55 por ciento de los votos.

¿Cuánto influyó la economía en el voto en estas Primarias?

-Fue muy importante, no creo en una explicación puramente económica, pero ciertamente en este momento hay un nivel de expectativas positivas. Si uno tuviera que sintetizar el talante medio de un ciudadano es de esperanza preocupante. Cuando le preguntamos a la gente las sensaciones que siente fuente ante la economía, se siente muy esperanzada en que la situación personal y familiar va a mejorar, que el país está en una buena senda, cree que va a evitar los efectos de la crisis, pero que el país no está blindado. No creo que alguna vez se haya votado con tanta sensación de estabilidad política y económica, ni con tanto nivel de optimismo, sin que ello implique falta de preocupación profunda por la parte estructural de la economía.

¿Por qué la oposición hizo una pésima elección? ¿En qué fallaron los candidatos?

-Ninguno tuvo una pretensión real de triunfar en la elección, de antemano la dieron por perdida y además apuntaban a estrategias que bajaran a la presidenta Kirchner del 40 por ciento en la posibilidad de que hubiera una segunda vuelta, olvidando que el segundo término de la ecuación es la distancia respecto del segundo que en ningún caso fue menor de 30 puntos. Sin embargo fueron con mucha decisión, pero no lograron transmitir la idea de que les interesaba el poder.

¿Esto los obliga a un replanteo?

-Si pero no hay tiempo, creo que lo único que puede plantearse la oposición seriamente es la cuestión del control, tratar de retener sus activos parlamentarios y de repensar el país a los efectos de los cuatro que vienen. Pero la gente no cree que el Parlamento pueda controlar al Ejecutivo, está muy desprestigiado. El Ejecutivo, a pesar de las fortísimas críticas a la calidad institucional, denuncias de corrupción, tiene un su haber una extraordinaria imagen positiva de su capacidad para desempeñarse en situación de crisis, para hacerse cargo de los problemas.

¿No es peligroso para la democracia que pueda haber un poder tan fuerte en el oficialismo?

-Por supuesto, sería una manifestación de desequilibrio y una luz roja sobre el futuro del sistema político. A 30 años de la transición del 83 nos encontraríamos con un sistema político incapaz de garantizar equilibrio. Creo que una buena oposición es el mejor instrumento para un buen gobierno. Una hegemonía que esté bordeando el 50 por ciento, sería un fracaso de la oposición y del sistema político para generar alternativas.

¿Por qué Zamora ganó con tanto margen en Santiago?

-La relación entre Zamora y Cristina Kirchner y el sistema Kirchner, es muy profunda. No olvidemos que en el 2007, Cristina Fernández de Kirchner obtuvo aquí el 79 por ciento de los votos, un punto menos de lo que obtuvo ahora. Zamora produjo una transformación muy grande de la política en Santiago del Estero y esto lo ha colocado en un Primus inter pares (el primero entre iguales). Fue muy seria la idea de que fuera vicepresidente, no fue un mero rumor. Se hablaba mucho de un gobernador, finalmente esta hipótesis fue desestimada y si fue así es porque se prefería una figura que no fuera un Primus inter pares, que no fuera elegir a éste y dejar a fuera a otros, generar una desigualdad. Me parece que esta es la idea que descartó a un legislador y a un gobernador. Pero Zamora se ganó un apoyo muy grande en lo que podríamos llamar el sistema Kirchner y la provincia ha acompañado y es recíproco lo de la Nación. Esto no es nuevo, viene desde la estrategia de la Concertación. Zamora ha rematado con mucha eficiencia un proceso electoral impecable y ha logrado un resultado electoral superior al de cualquier otro gobernador. No cabe duda que esto tendrá una contrapartida en los próximos años en lo que va a hacer el segundo período de Cristina Kirchner. Santiago es un socio confiable para el gobierno y seguramente eso le garantizará condiciones excepcionales.

Aún cuando las consultoras están en tela de juicio desde las encuestas en Capital Federal, los datos que brindó la suya (OPMS) en Santiago del Estero fue casi idéntico a los resultados.

-Fue perfecta, la verdad que hay un grupo de encuestadoras, no soy el único, que trabajan al interior del sistema, con poca difusión porque no nos interesa. Cuando difundimos datos, son datos que no están proyectados, así que puede dar la impresión de que hay diferencias. Hemos trabajado siempre con los medios de Santiago, hace ya 20 años que hacemos llegar información. Son buenos datos y creo que en general, salvo algunos ejemplos como es el de la Capital Federal y el de Macri, esta vez hubo 12 consultoras que dimos estas cifras de 47 a 50 de Cristina. Hay un afán de matar al mensajero y ¿por qué matan al mensajero? Porque hace un año y pico todos los mensajeros dijimos que Cristina gana en primera vuelta. Muchos diarios insistieron en que esto era una mentira, una confabulación, yo no lo creo. Hay una intención de cuestionar eso y para eso había que hacer desaparecer a los encuestadores.

-¿En Santiago y en el país la alta participación puede repetirse?

-Creo que sí, la gente ha recuperado muchísimo el tono vital, ha entendido que la democracia se soluciona con más democracia. Tiene una crítica muy fuerte hacia los dirigentes políticos, del signo político que sea. Y me parece que está decidida a participar, no hay escepticismo y hay muchísima juventud participando.

-¿Cómo analiza a la oposición de Santiago?

-Se va colocando en una especie de estereotipo social de la protesta permanente. Hay poca iniciativa productiva, hay un ataque permanente a los gobiernos y van pasando los años y la oposición se va como esclerosando en esa actitud de rechazo. Eso no es bueno para un gobierno tampoco. En las provincias persiste esta actitud de la oposición, de la oposición por la oposición misma, sobre todo este espíritu imitativo de oposiciones de otros tiempos, está asimilación a las usinas de decisión de los partidos políticos. En el caso del radicalismo, ha sufrido muchísimo el colonialismo del Comité Nacional que todavía tiene intervenidas muchas provincias y expulsados a muchos dirigentes importantísimos con gestiones impecables, hay decenas de intendentes expulsados. Todo eso representó 1,5 millones de votos en 2007 y es probable que hoy sean 2 millones de votos de provincias que podrían estar perfectamente sumando votos a la oposición. Hay en Santiago algo que está ocurriendo en otras provincias: hay un adormecimiento de los instintos vitales de la oposición, no se renuevan los líderes, no hay democracia. Y sobre todo no tiene agenda hecha, la agenda es hecha desde los comités nacionales y esto me parece muy negativo.

¿Hay algún sondeo de cómo ve la gente más allá de octubre la economía?

-Con una esperanza preocupada, ¿en qué se funda? según nuestros estudios que tenemos en un diagnóstico muy similar al del gobierno, la idea de que el tirón de las exportaciones, la situación que nos vincula a China y la India y lo que está ocurriendo en el mercado internacional, coloca nuestros activos en una situación inmejorable. Por otra parte hay una idea de que el país no tiene deuda, nunca se ha sentido el argentino menos endeudado. La gente siente sobre todo viendo esto a nivel nacional que hoy en la Argentina no es sólo Buenos Aires. La política protectiva del gobierno nacional convence a la gente de que se está haciendo lo necesario para mantener el consumo y superar los problemas y coletazos que nos va a dar la crisis. Cuando preguntamos a la gente si la crisis nos va a afectar nos dicen que sí nos va a afectar, en gran mayoría, pero no cree que nos va a afectar como otras veces.

¿Y del dólar que opina?

-Es sin lugar a dudas el sector de mayor preocupación, mucha gente piensa que el dólar está siendo sostenido con un inmenso sacrificio para beneficiar las exportaciones y para mantener la competitividad de la industria argentina. Y se preguntan si ese sacrificio vale la pena, esto pasó varias veces y quizá sea otro de los puntos débiles de la economía.

¿Cómo ve la irrupción de La Cámpora en el peronismo?

-En el peronismo va a causar problemas porque todos los cambios en la estructura del poder al peronismo lo sacudieron. No va a haber otro ciclo kirchnerista, me parece que termina el kirchnerismo y eso implica un problema sucesorio. Los jóvenes representan una visión, un setentismo revivido y van a tener que enfrentar a otras tribus del peronismo experimentadas. Van a ser un factor revulsivo, de conflicto interno en el peronismo, pero no estamos ante un grupo de desestabilizadores. Todos son pragmáticos. Siempre la presencia joven ha sido disruptiva, ha causado rechazos y va a haber equilibrio. Habrá contrapesos.

¿Por qué se dejo de hablar de Moyano en los últimos días?

Creo que se ha silenciado, le asustó la violencia con que Cristina Kirchner apartó a la CGT de las listas, del poder, creo que toda la idea de ocupar cargos, la vicepresidencia, tuvo un rechazo tan fuerte que me parece que ha recogido eso. Moyano es un hombre inteligente, componedor, le ha aportado al gobierno una buena dosis de posibilidades y de herramientas indispensables para contener la protesta social. Si no está Moyano se tiene la convulsión sindical en Patagonia Norte. Moyano es inteligente, sin haber desensillado hasta que aclare, viene navegando con las luces apagadas hasta pasar el 23 de octubre, ahí veremos.

¿Cuál es la amenaza que puede tener este gobierno?

-La amenaza principal es no ser capaces de generar una infraestructura institucional que dé sustentabilidad, eso se llama reformas de segunda generación que no son las que se pensaba en los 90, son otras que requieren este tipo de políticas. El país no puede seguir sin tener bancos, créditos, aviones, ferrocarriles, puertos, sin tener contratos ni públicos ni privados, sin tener precios de las tarifas, sin tener libertad de expresión. Hay muchos factores que están como entre paréntesis en nombre de la emergencia que ya pasó hace más de diez años, es el gran riesgo que tuvimos en los 90´, políticas que en el inicio pueden ser una extraordinaria oportunidad para el país que al no ser acompañadas de un conjunto de reformas de segunda generación de orden institucional, de reglas de juego, impiden que esos beneficios se consoliden y al contrario revierta todo ese proceso de un modo negativo y no quede piedra sobre piedra.

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