Éxodo electoral en el gabinete más popular

Éxodo electoral en el gabinete más popular
Las leyes brasileñas forzaron la renuncia de los funcionarios que son candidatos y del gobernador opositor José Serra, favorito a la presidencia.
Luiz Inácio Lula da Silva se despidió de diez ministros que serán candidatos en las elecciones del próximo 3 de octubre y dedicó palabras especiales para Dilma Rousseff, candidata oficialista a sucederlo en el Palacio de Planalto. Hasta ayer titular del Ministerio de la Presidencia (Jefatura de Gabinete), Rousseff dejó el cargo junto a los colegas que pretenden postularse a puestos en el Legislativo o a gobiernos regionales. La salida de Rousseff del gobierno "es un perjuicio para el país" pero "la perspectiva es que sea mucho más que una ministra", insistió Lula. El presidente brasileño ya fue multado dos veces por la justicia electoral por considerar que hace "campaña anticipada" en favor de su apadrinada. Horas después del éxodo electoral en el gabinete, el gobernador de San Pablo y favorito en las encuestas, el opositor José Serra, también abandonó su cargo "fortalecido" para llegar a la presidencia.

"Nuestro gobierno sirve a los intereses públicos y no a la máquina partidista. Nosotros gobernamos para el pueblo", dijo Serra, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Tanto la reforma del gabinete de Lula como la partida de Serra fueron forzadas por las nuevas leyes electorales, que exigen dejar su puesto seis meses antes de la votación a todo funcionario que ocupe un cargo público y aspire a ser candidato a presidente, gobernador o legislador.

La renuncia de Dilma Rousseff no será fácil para el gobierno. "Brasil le debe mucho y su salida deja un vacío por un tiempo determinado", afirmó Lula. A nueve meses de terminar su mandato, el presidente ya adelantó que los cargos vacantes serán ocupados por los actuales viceministros o técnicos de carrera sin relevancia política alguna.

La mujer más poderosa del gobierno y hoy principal carta del Partido de los Trabajadores (PT) para suceder a Lula tomó la palabra en nombre de los ministros salientes. En un discurso con evidentes aires de campaña hizo un repaso de los cambios experimentados por Brasil desde que Lula llegó al poder en 2003, período que definió como "el más importante en la historia del país".

"En siete años y medio, nuestro gobierno cambió al país, venció la miseria y la pobreza, la sumisión, el pesimismo, el conformismo y la falta de dignidad. Sacó a casi 30 millones de personas de la pobreza y generó 12 millones de empleos", recordó la ahora ex ministra. "Ellos no saben qué ofrecerle a un pueblo consciente de que su vida cambió", disparó luego al referirse al opositor José Serra, delfín político del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003).

El último sondeo del Instituto Datafolha reveló que Serra lograría en octubre una ventaja de 10 puntos sobre Rousseff, aunque insuficiente para ganar en primera vuelta. En un eventual ballottage, Serra vencería con el 48% de los votos, contra 39% de la ahora ex ministra.

Antes del sábado, cuando vence el plazo legal, deberá definirse la situación del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, que tiene rango de ministro y aún no decidió si permanecerá en su puesto o en cambio dimite para aspirar a un cargo electivo.

Lo cierto es que como el "arquitecto" de la actual política monetaria de Brasil, Meirelles podría ser candidato a gobernador, al Senado o incluso a vicepresidente en la fórmula de Rousseff. Si elige acompañar a Dilma, deberá disputar ese lugar con el presidente de la Cámara de Diputados, Michel Temer, que ayer encabezó el acto de despedida de los ministros junto a Lula.

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