Lo que dejó la XIII Reunión Anual Forrajera

El jueves 1 de diciembre se llevó a cabo el clásico encuentro organizado por el INTA Pergamino. La ganadería vacuna en regiones agrícolas de la Argentina se enfrenta a dos situaciones limitantes, por un lado los suelos aptos para cultivos están ocupados con soja y en menor medida maíz, trigo y otros cultivos; y en segundo lugar los suelos de aptitud ganadera son de bajo potencial de producción de forraje y este es de menor calidad. Por ello se plantea el desafío de producir forraje de alta valor alimenticio, en pequeñas superficies, en los mejores suelos de la región pampeana.
En ese marco, desde el INTA Pergamino se consideró apropiado generar un

espacio de intercambio sobre temas poco considerados, e integrar

conocimientos de estas especies pues así se permitirán planteos alternativos

de cómo sortear la baja producción de los suelos ganaderos, generalmente

bajos hidromórficos y/o salinos-sódicos que son el actual principal reducto

de la ganadería bovina en regiones templado-húmedas.

En la sede Pergamino de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia

de Buenos Aires, se hizo efectivo este encuentro que permitió el abordaje

del tema "Maíz para silaje, Moha y Raigrás anual. Hacia una alta producción

de forrajes en suelos agrícolas".

Y como punto de partida, la decimotercera edición de la Reunión Anual

Forrajera, giró en torno a la pregunta: ¿Por qué pensar, en una agricultura

tan rentable, con tanto desarrollo como el actual, en hacer forraje en

suelos agrícolas?

Maíz para silaje

Las especies de maíz hoy disponibles son las de mayor potencial en la región

y es por ello que en torno a ese tema se inició la jornada con la presencia

del Ing. Agr. Pedro Rimieri exponiendo las tendencias y criterios para la

selección de maíz para silaje, donde se plantearon básicamente aspectos de

la planta desde el punto de vista genético y morfológico para lograr un buen

forraje.

Rimieri explicó que "En los últimos 30 años con el mejoramiento tradicional

se logró aumentar tres veces y medio la producción de granos. Como la mitad

del aporte es de grano y la otra mitad es del resto de la planta nos parece

que utilizar ese mismo tipo de maíz -pero buscando las características más

específicas del resto de la planta- es la tendencia actual", y reafirmó ello

al decir que "incluso las empresas semilleras lo están viendo así ofreciendo

una serie de híbridos graníferos de muy buen comportamiento para silaje que

tienen un potencial de producción muy alto".

-¿Cuál es ese potencial?

-Para la región es un promedio de 18, 19.000 kilos de materia seca, con

mínimos de 15.000 y máximos de 26.000 kilos. En estas condiciones de suelos

agrícolas es lo que realmente se busca, una alta producción de materia seca,

de una calidad lo mayor posible para que el kilo de materia seca digestible

sea bajo y a su vez se justifique hacerse en suelo agrícola de alto

potencial de producción.

Acceda a la entrevista con Pedro Rimieri

20 años de progreso

En continuidad con la exposición anterior, el Ing. Agr. Omar Scheneiter hizo

un repaso de los progresos logrados en tecnología de maíz para silaje,

presentando datos de evaluación de los últimos 20 años lo cual permitió la

valoración de las cuestiones más destacadas.

Desde el año 1995 a esta parte la actividad de forrajes conservados en

nuestro país tuvo un gran impulso surgido desde la nueva maquinaria, la

industria local de maquinaria, los semilleros, los productores y el INTA.

Según indica Scheneiter desde aquel momento "se generaron una serie de

tecnologías, pero lo más importante es que se ha generado un conocimiento

que ayuda a comprender ciertos procesos que tienen que ver con la producción

y la calidad de los forrajes conservados y en este caso en particular del

maíz".

-¿Desde INTA qué se ha hecho en ese sentido?

-Hemos visto, primero en forma teórica, cómo afectan distintas estados del

cultivo del maíz para silaje, la calidad y la productividad. Luego hemos

trasladado esos conocimientos a situaciones prácticas y a recomendaciones

concretas al productor para que obtenga cultivos que tengan mayor calidad,

productividad, en diversas expresiones.

-¿Cuáles son esas recomendaciones a las que hace referencia?

- Tres aspectos: hoy tenemos confirmado que la densidad de siembra para maíz

para silaje es distinta a la de granos. Es posible aumentar las densidades

siempre que las condiciones agronómicas lo permitan, hasta 100.000 plantas

por hectárea cifra que sería óptima.

Otro de los temas es el momento de picado de grano, es vital. Allí se define

la calidad y cantidad de lo que luego vamos a ensilar. Hemos presentado

alternativas dependiendo de las condiciones del año y del híbrido para

recomendar una época de picado que compatibilice la productividad y la

calidad. Determinar el momento que permita lograr alrededor del 35% de

materia seca es dificultoso. Para ello tenemos indicadores indirectos que

nos dicen cuándo la planta tiene ese porcentaje, inspeccionar la línea de

leche del grano nos los permite. El grano madura de afuera hacia adentro y

cuando tiene tres cuartas partes sólidas y el resto líquida, sería ese el

momento óptimo para picar.

Por último y en un trabajo interdisciplinario, hemos visto cómo el control

de una plaga como el barrenador del tallo, afecta la producción y calidad

del maíz para el silaje.

Moha, el comodín

No sólo el potencial de producción y la calidad del forraje importan cuando

se decide elegir una especie en la cadena forrajera. Ante eventuales

períodos de restricciones hídricas cada vez más frecuentes y la ocurrencia

de lluvias ocasionales torrenciales que los cultivos y pasturas usan por

pocos días, es importante considerar a la moha como un "comodín" de

primavera-verano, que en un corto período de tiempo permite tener pasto

disponible para los animales.

Así la jornada tuvo continuidad con la presentación del Ing. Agr. Julio

Velazco quien presentó el tema "Cultivo, usos y cultivares de Moha".

El cultivo de Moha es una especie anual, cultivo de verano que se hace

básicamente para la confección de heno como forraje conservado. Se destaca

por su rápido crecimiento ya que en tan sólo 60 ó 70 días se lo puede

cosechar. También es ventajoso por la amplia ventana de siembra (desde

octubre a enero), lo que permite jugar con otros cultivos con rotaciones o

siembras de segunda.

"En mejoramiento de forrajeras iniciamos un convenio en 2004 para generar

nuevos cultivares de moha, ya que los que estaban en el mercado eran de la

década del '60. Así que buscamos renovar los cultivares maximizando su

rendimiento como criterio de selección manteniendo la precocidad del cultivo

y la adaptabilidad a los distintos ambientes en que se utiliza la moha",

explicó el especialista del INTA Pergamino, Julio Velazco.

-En el marco de los trabajos realizados, ¿qué aspectos destacan al cultivo?

-Este cultivo tiene buenas características para romper las pasturas como

cabeza de rotación ya que es muy agresiva en el verano, compite muy bien con

las malezas, y deja muy buenos rastrojos como para finalizar una pastura y

comenzar otra siembra. Además es muy buen antecesor para verdeos de invierno

que se siembran temprano como la avena, por ejemplo. Por otro lado, permite

un doble cultivo en verano, por ejemplo una buena opción es sembrar después

de maíz para silaje, queda una ventana para hacer una siembra.

-¿Qué visión tienen desde INTA Pergamino respecto al futuro?

-Si bien los cultivares ya fueron inscriptos y están en el mercado, creemos

que debemos seguir en el proceso de mejoramiento tratando de maximizar aún

más el potencial mejorando a su vez la calidad de la fibra que es un

parámetro importante a tener en cuenta aunque no sea el principal para este

tipo de reserva.

Buscando un mejor Raigrás Anual

El período del año más difícil para producir forraje, por limitantes de

temperatura y en menor medida por bajas lluvias, es el invierno. El raigrás

anual, dentro de las especies C3 que se adaptan al lapso de tiempo que va

desde marzo a setiembre es la especie adecuada para ese fin.

Sin embargo, las posibilidades de la especie son múltiples y cómo mejorarla

genéticamente en función de las necesidades combinándolo con especies

estivales en una secuencia de cultivos fue el objeto de discusión en los dos

últimos trabajos presentados en la XIII Reunión Anual Forrajera.

En primer lugar la Ing. Agr. Mariela Acuña expuso sobre semi-híbridos en

raigrás anual, iniciando así la última etapa de la reunión desde el

mejoramiento en la especialidad.

Consultada sobre qué es un semi-híbrido, explicó que "Uno puede tener

poblaciones que se hayan seleccionado por algún comportamiento a campo con

alta producción de materia seca o en la producción de semilla o en ambas

características, y puede tener poblaciones que se quieran cruzar. Del

cruzamiento surgen poblaciones que llamamos Filial 1, la cual estará

compuesta por un grupo de genotipos descendientes de ambos cruzamientos. Eso

será el 50%; el otro 50% será cruzamiento de plantas de la población A, con

la población A; y plantas de la población B con la población B. Cuando

hablamos de semi-híbridos decimos que de una F-1 el 50% corresponde a

híbridos; por ello se dice que tenemos un producto de semi-híbrido porque de

ese 100% de descendencia sólo el 50% será heterocigota y presentará

heterosis; y el 50% restante no".

-¿Qué es la heterosis?

-La heterosis o vigor híbrido es lo que busca cuando hace el cruzamiento

entre dos poblaciones, porque está buscando que esa descendencia supere a

los progenitores. En términos generales se puede decir que la descendencia

supere a los progenitores en el promedio de ambos en determinados

caracteres; o bien que sea superior al padre más rendidor.

-En ese marco, ¿qué están buscando en el INTA Pergamino?

-Lo que tratamos de buscar en esta heterosis parcial, es poder utilizar en

forma más direccional aquellas poblaciones que caracterizamos y que podemos

poner en grupos heteróticos distintos y así hacer un mejor uso de ese vigor

híbrido. Poder utilizar una metodología -hoy en desuso- que podemos

completar a través de marcadores moleculares también, que nos permitan hacer

cruzamientos entre poblaciones para tener descendencia superior.

La búsqueda de más toneladas

¿Es posible producir altos volúmenes de pasto en el período invernal?, esa

fue la pregunta que movilizó en un inicio una serie de trabajos que están

aún desarrollo que tuvieron ya resultados, los cuales fueron compartidos

durante la Reunión.

En ese sentido, el Ing. Agr. Oscar Bertín habló sobre el raigrás anual en la

secuencia de cultivos estivo-invernales. Sabido es que el raigrás es una

especie muy importante en el nivel productivo en el período invernal "por lo

tanto lo que necesitábamos saber en el experimento que estamos llevando a

cabo, es cómo encaja en un modelo en el cual por un lado tenemos cultivos de

verano; y por otro cultivos de invierno; y nos preguntábamos qué pasa con el

efecto residual de un cultivo sobre el otro máximo si tenemos en cuenta que

usan los mismos recursos", indicó Bertin.

Además el especialista del INTA Pergamino explicó que el otro efecto

estudiado se relacionó con el agua: "Tuvimos un contraste bastante fuerte en

los ensayos con riego y sin él. Obviamente tenemos mayor producción con

humedad, para dar una idea entre 150 y 165 mm. fue lo que tuvimos que

agregar para mantener una condición óptima de humedad. Si tenemos años

lluviosos tenemos un muy alto potencial de raigrás, casi 10 toneladas de

pasto producidas entre pasto y septiembre que son los meses de menor

radiación, de menor temperatura y de menor régimen de lluvia para el norte

de la provincia de Buenos Aires".

-¿Se ha logrado ya tener parámetros que definan una situación óptima para el

raigrás anual?

-Creo que con cultivos de invierno estamos cerca de esa situación. No creo

que podamos tener un potencial mucho más alto que el de las 10 toneladas.

Quizás nos está faltando un poco en producción de cultivos de verano, sobre

todo en maíz. En ese cultivo estamos en esa rotación con raigrás, estamos

bastante por debajo de lo que nos habíamos planteado en la hipótesis

original, la cual nos llevaba a pensar en 25 toneladas de pasto total en

secano (maíz + raigrás), y 35 toneladas con riego. Eso para compararlo con

los cultivos tradicionales donde normalmente sacábamos entre 4 y 5 toneladas

en secano y 10 ó 12 con riego, es casi triplicar la producción de pasto. El

factor que nos falta, y eso no lo vamos a poder hacer hasta que pase el

tiempo, es comprobar cuán es sustentable es este sistema. No es lo mismo

tener esos niveles de producción, 20, 25 ó 30 toneladas dos años, y otra

cosa es tenerlos durante 20 años.

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