BERLIN (DPA).- La situación del cuestionado presidente alemán, Christian Wulff, se complicó ayer aún más al trascender en la prensa una versión según la cual los partidos de la coalición de Angela Merkel toman precauciones ante la posibilidad de que dimita.
La canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de la Unión Social Cristiana, Horst Seehofer, y del Partido Liberal, Philipp Rösler, acordaron retirar el apoyo al democristiano Wulff en caso de que éste no haya dicho toda la verdad en torno a un polémico crédito inmobiliario, señaló el diario Rheinische Post sobre la base de fuentes gubernamentales.
Agregó que también coincidieron en elegir un candidato que pueda ser aceptado por la oposición. Sin embargo, dirigentes democristianos y liberales rechazaron este rumor, que calificaron de "pura especulación".
El político democristiano es cuestionado desde hace semanas por haber pedido prestado medio millón de euros a una pareja de amigos empresarios para costear una casa para su segunda mujer, Bettina, cuando gobernaba Baja Sajonia, en 2008. Pero la gota que colmó el vaso fue el intento de Wulff de frenar la publicación de todo esto a través de una llamada telefónica al director del diario Bild, llena de amenazas.
Los analistas estiman que no sería inusual que las dirigencias de los partidos de gobierno se preparasen, por lo menos en teoría, para una posible renuncia del cuestionado jefe de Estado.
La coalición gubernamental cuenta con una ajustada mayoría en la Asamblea Federal, que elige al presidente en votación secreta. Por ello no sería descabellado que Merkel y sus aliados buscasen un candidato de consenso con los opositores socialdemócratas y verdes.
Wulff necesitó en 2010 tres rondas de votación para ser elegido presidente frente al candidato de la oposición, el activista de derechos cívicos de la ex Alemania oriental Joachim Gauck.
También el diario Frankfurter Rundschau publicó ayer el modo en el que Wulff habría pagado la casa para su segunda familia, el origen de todo el escándalo alrededor del mandatario.
De acuerdo con esta versión, Wulff pagó el inmueble con un cheque anónimo del Bundesbank, algo poco usual en estos casos. Estos cheques dificultan descifrar el origen del dinero, agrega el diario.
En tanto, ayer, unas 150 personas se concentraron frente a la residencia presidencial en Berlín, con sus zapatos en alto, para protestar por la conducta inapropiada del mandatario..

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