Funcionarios provinciales asesoraron a la intendenta de Winifreda, Marta Berg, y a los concejales de ambos bloques (Frepam y PJ) sobre los alcances de la ley 1173 que regula la fabricación, distribución, comercialización, almacenamiento, traslado y utilización de agroquímicos en el territorio provincial.
La jefa comunal recordó que el mes pasado se desarrolló la primera jornada de Diagnóstico Participativo de Problemas existentes en la localidad con la presencia de unas 30 personas pertenecientes a veinte instituciones y medios de comunicación locales.
Todos trabajaron en talleres y acordaron que los agroquímicos almacenados en cerealeras y campos junto con las máquinas pulverizadoras que ingresan al radio urbano son un problema que debe resolverse.
La mandataria municipal, además, reveló que tras hacerse público esa preocupación de la sociedad, fumigadores e ingenieros agrónomos se reunieron con ella en su despacho donde le aseguraron que "creen que están haciendo 1bien su trabajo".
"Queríamos escuchar a los funcionarios para saber qué tenemos legislado en el pueblo y qué nos falta", apuntó Berg, para después sancionar una ordenanza que regule el uso, manejo y aplicación de herbicidas y productos similares en el ejido comunal.
Requisitos.
Por su parte, Ballester precisó que la normativa provincial determina que los titulares de máquinas pulverizadoras y aviones que realicen aplicaciones terrestres o aéreas a terceros deben cumplir determinados requisitos para ser habilitados como inscribirse obligatoriamente en la Dirección de Agricultura y estar acompañados de un asesor fitosanitario, es decir, un ingeniero agrónomo, quien tendrá la responsabilidad de controlar la aplicación del producto, el estado de los equipos y al operario.
En cuanto al límite de las fumigaciones, la ley estipula que el área urbana de un pueblo o ciudad está determinada por la última línea de edificación. "A partir de esa línea 500 metros más adelante se pueden hacer aplicaciones terrestres y los pilotos de avión fumigador no pueden sobrevolar las zonas urbanas a más de 1.500 metros de esa línea. En todos los casos para trabajar deben estar registrados junto con el técnico correspondiente", recalcó Ballester. Los bidones de insecticidas o agroquímicos una vez usados deben recibir un triple lavado en el campo y ese líquido no debe arrojarse al suelo sino que las máquinas o aviones deben desparramarlo sobre los lotes fumigados. Cotani agregó que los bidones deben ser perforados para que se diluya un 99,99 por ciento la toxicidad y luego incinerados.
Comentá la nota