Según la organización que reveló nuevos archivos, el ejército norteamericano estuvo implicado en violaciones a los derechos humanos. Máxima tensión en el Pentágono.
“Esperamos corregir parte del ataque a la verdad que ocurrió antes de la guerra, durante la guerra y que ha continuado desde que ésta terminó oficialmente”, anunció el redactor jefe de WikiLeaks. Los documentos difundidos durante el fin de semana revelan principalmente que las autoridades estadounidenses permitieron las torturas sistemáticas cometidas por las fuerzas iraquíes y ocultaron los balances de víctimas civiles de la guerra que comenzó en marzo de 2003. Desde Bagdad, el premier iraquí, Nuri al Maliki, refutó ayer los informes que lo acusan de haber ordenado arrestos selectivos y acusó a WikiLeaks de tener “objetivos políticos”.
El vocero de la página de Internet, Kristinn Hrafnsson, anunció la próxima difusión de los 15 mil nuevos documentos militares estadounidenses sobre la guerra de Afganistán prometidos el pasado verano. “WikiLeaks sólo ha usado un informe de cada seis de todos los documentos relativos a Afganistán”, adelantó Hrafnsson, anunciando que iban a ventilar el resto de los archivos que descansan en la base de datos de la organización. La página especializada ya había difundido en julio los primeros 77 mil documentos.
Esos archivos, que revelaban detalles sobre víctimas civiles y supuestos vínculos entre Pakistán y los talibanes, enfurecieron a los Estados Unidos. El Pentágono había advertido nuevamente el viernes que las denuncias de WikiLeaks podían representar una “amenaza para las tropas norteamericanas y para los iraquíes que cooperan con los Estados Unidos”. Sin entrar en detalles sobre las nuevas revelaciones, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, condenó también “en los términos más claros” las filtraciones que “pueden poner en peligro la vida de estadounidenses, o de sus aliados”.
Estados Unidos había manifestado preocupación y enojo porque 50 mil soldados continuarán desplegados en Irak hasta finales de 2011, para entrenar y adiestrar a las fuerzas iraquíes. Los nuevos informes cubren el período que va del 1º de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2009 pudieron ser estudiados por la cadena de televisión árabe Al Jazeera y otros medios elegidos por WikiLeaks y constituyen “la filtración más masiva de toda la historia del ejército estadounidense”.


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