El residuo ambiental no ha sido resuelto luego de que el edificio dejara de funcionar como usina. Su estructura se ve afectada y prometieron que este año licitarán los trabajos de limpieza de ese material contaminante.
Su arquitectura, de estilo románico-lombardo con reminiscencias de castillos de la época medieval, muestra deterioros significativos. La presencia de importantes transformadores de energía en su frente es una prueba de que su puesta en valor, para ser recorrido por los visitantes del museo que funciona en el predio, no se ha iniciado.
De todas maneras, esos aspectos no son los prioritarios, puesto que la presencia de asbesto en su interior, residuo del pasado del lugar como usina, impide el ingreso de personas para que el edificio pueda ser visitado o reparado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la EPA (Environmental Protection Agency) han determinado que el asbesto o amianto es un agente cancerígeno en humanos. Se trata de una fibra fuerte de minerales, resistente al calor, utilizada como material aislante.
Las personas que sufren patologías ocasionadas por este material son, casi siempre, aquellos que se exponen y trabajan con él todos los días.
Por esta razón, el inmueble, declarado Monumento Histórico Nacional, se encuentra actualmente en desuso. El ingreso a varios sectores también está vedado por el riesgo de derrumbe de algunas de sus partes.
En julio del año pasado, el secretario municipal de Obras y Servicios Públicos, Rubén Valerio, confirmó que "en las próximas semanas" el gobierno nacional entregaría 3 millones de pesos al municipio, destinados a la recuperación del edificio de la ex usina. Sin embargo, la inversión no se llevó a cabo.
En diálogo con "La Nueva Provincia" , Valerio explicó que se retomó el proyecto de quitar el asbesto de la ex usina y adelantó que se prevé realizar este año una nueva licitación, con fondos municipales.
Merlino remarcó que la promesa de sanear El Castillo quedó en nada y comentó que el municipio se iba a hacer cargo de la limpieza del asbesto con una partida que había sido autorizada por el Concejo Deliberante, pero que la tarea fue suspendida "pensando que iba a venir un subsidio grande de Nación".
A la espera de este aporte, se presentó la documentación correspondiente para la reparación de la torre y la limpieza del asbesto, en la Dirección Nacional de Arquitectura.
"Es obvio que este año no saldrá esa partida. Decían que faltaba el acuerdo político, que a alguien de acá le interesara hacerlo e insistiera para que se otorgue el subsidio. Por ahora, este lugar está abandonado y el asbesto es un riesgo", expresó Merlino.
Recordó luego que la comuna llevó a cabo una licitación para quitar el asbesto pero quedó desierta a partir de que las ofertas superaron los límites permitidos por el presupuesto oficial.
"También hubo un proyecto del Consorcio de Gestión del Puerto para ocupar una parte del Castillo, pero no se llegó a nada. En el Plan Director de Ingeniero White el edificio no fue considerado, pero se tirará un muro de premoldeado ubicado sobre uno de los lados del predio para colocar un cerco de alambre y generar mayor contacto con la ría. Parece que eso se va a hacer", dijo Merlino.
A modo de conclusión, el director de Ferrowhite consideró que alguien debería darse cuenta de que este es uno de los puntos turísticos y culturales con más valor de la ciudad, "pero curiosamente no hay ningún tipo de consideración ni atención por lo que significa, por el valor intrínseco que tiene".
"Si fuera considerado, le daría importancia a la ciudad dentro de contexto nacional. Es una escenografía monumental. Yo desearía que alguien se sensibilizara y se diera cuenta de que acá vale la pena invertir algo, aunque no se arreglara de golpe. Por ejemplo, sacar el asbesto implica que uno pueda entrar y acondicionar alguna zona, para visitarlo aún como ruina", opinó Merlino.
Queja por los transformadores
En la fachada del Castillo se encuentran dos importantes transformadores pertenecientes a la empresa EDES, que sirven para alimentar de energía a los puertos de Ingeniero White y Galván y al barrio Saladero, con líneas de 6,9 kilovoltios.
En enero uno de estos transformadores se incendió y fue reemplazado para proceder a su reparación. De hecho, la semana pasada, tras ser arreglado, se lo reubicó en el mismo lugar.
Para Merlino, la presencia de estos artefactos, más allá de afear la fachada del edificio, significan un riesgo para los visitantes a Ferrowhite, museo que se encuentra frente a la ex usina.
"En estos momentos tenemos como 150 chicos de una escuela y eso no deja de ser una preocupación. Hace unos años se intentó hacer un convenio entre EDES y la Municipalidad para quitarlos de ese lugar. Tampoco se llegó a una solución, por falta de interés. La idea es sacarlos y llevarlos junto a otros transformadores que están ubicados en un terreno lindero al predio", comentó.
Desde EDES se informó que no hay ningún proyecto vigente para trasladar esos transformadores.
Vandalismo.
Grupos de jóvenes ingresan por las noches al interior del Castillo y realizan destrozos. "Hay mucho vandalismo en estos momentos. Entran grupos de chicos rompiendo todo lo que se puede y corriendo el riesgo de entrar en contacto con el asbesto. Tenemos un policía que no puede meterse en el Castillo ni vigilar todo el predio", comentó. El agente policial está presente en el predio desde las 22 hasta las 8.

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