El gobernador Alberto Weretilneck decidió pasar la Semana Santa en Bariloche y dedicó parte de su tiempo a reunirse con los jefes de los principales sindicatos de la actividad privada: comercio y gastronómicos.
Los sindicalistas le transmitieron su preocupación por la continuidad de los planes Repro, que en realidad dependen de la Nación, y le pidieron una mayor fiscalización del Trabajo en negro.
En primer lugar Weretilneck visitó el último martes el sindicato gastronómico, donde fue recibido por Ovidio Zúñiga, Rosa Negrón y también por varios referentes de las cámaras empresarias, que fueron convocados al encuentro.
El gobernador destacó la confluencia de ambos sectores en varios de los planteos, especialmente los destinados a mejorar la competitividad turística de la ciudad. Le reclamaron -por ejemplo- mayores gestiones para lograr un incremento de las frecuencias aéreas y una rebaja de las tarifas, que en términos relativos son las más caras del país.
Al día siguiente Weretilneck se reunió con el secretario general de la Asociación de Empleados de Comercio, Wálter Cortés, y con varios delegados de ese gremio en el camping que pertenece a esa organización.
Ambos encuentros contribuyen a instalar un clima distinto en la relación de los caciques sindicales con el gobierno provincial, ya que tanto Zúñiga como Cortés mantenían una pésima relación con el ex gobernador Carlos Soria.
Entre otros compromisos, Weretilneck aseguró que la Secretaría de Trabajo iniciará en mayo las inspecciones en el cerro Catedral para combatir el empleo no registrado.
En el cónclave realizado en el sindicato gastronómico también le pidieron definiciones urgentes sobre las obras que espera Bariloche.
Zúñiga dijo luego que la presencia del gobernador en la ciudad "es muy importante".



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