Un histórico megaoperativo de seguridad blindará las capitales política y financiera norteamericanos, en estado de alerta antiterrorista después de exhaustivas escuchas y espionaje a la población civil por el gobierno federal.
Después de la conferencia de prensa del alcalde neoyorquino Michael Bloomberg, que el jueves por la noche difundió amenazas “creíbles” pero “no confirmadas” nacidas del espionaje del gobierno federal, Nueva York y Washington se preparaban ayer con un poderosos operativo de seguridad para la conmemoración del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que derribaron las Torres Gemelas del World Trade Center,
Los responsables de la seguridad interior han pedido la colaboración ciudadana y han recomendado cautela ante lo que consideran una amenaza “creíble”, aunque “no confirmada”, de atentado en las próximas horas en losEstados Unidos. La información proviene de conversaciones telefónicas que han sido interceptadas. Entre ellas, hay una en la que un activista de Al Qaeda en Pakistán, “relacionado en el pasado con acciones terroristas”, habla con interlocutores no identificados sobre supuestos nuevos ataques, en suelo norteamericano, contra Nueva York y Washington.
El vicepresidente de los Estados Unidos confirmó ayer en declaraciones a la cadena estadounidense ABC que el gobierno teme un atentado con coche bomba para los próximos días. Sin embargo, y pese a que la policía sigue la pista de tres individuos que entraron en el país el mes pasado con supuestas intenciones de organizar algún ataque suicida, Joe Biden admitió que las fuerzas de seguridad aún “no tienen confirmaciones”.
“No hay razón para que cambien su rutina diaria, pero por favor mantengan los ojos abiertos. Si ven algo, digan algo”, sugirió por Twitter el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. Para prevenir cualquier exabrupto en la capital financiera norteamericana, la policía local ha instalado puntos de seguridad y retenes en numerosas partes de la ciudad. Coches y camiones y trenes son rigurosamente vigilados y registrados, así como también mochilas y cualquier tipo de equipaje y cargas, que son revisados cuando entran en el sistema de transporte público.
Washington, la capital del país, también se apresta a recibir el décimo aniversario del 11-S con un gran despliegue de fuerzas de seguridad. Agentes policiales y sus perros patrullarán las calles del Distrito de Columbia. La jefa de Policía del DC, Cathy Lanier, declaró la emergencia policial y sus agentes estarán trabajando sin interrupción, en turnos alternados de 12 horas, a lo largo del fin de semana, como medida especial de protección.
“Esto es sólo parte de nuestro plan. El mantenimiento de una sensación de incertidumbre es esencial para el éxito de cualquier plan de seguridad”, resumió con precisión Lanier. Este incremento de la presencia policial se verá a su vez respaldado por el FBI, que está investigando cualquier pista que pueda confirmar la amenaza contra la ciudad capital muy en particular.
A pesar de la ola de rumores que creció tras el anuncio de la amenaza de atentado, Barack Obama hizo saber que no va a cambiar sus planes de visitar los principales memoriales del 11-S este domingo. Durante ese día se espera que el presidente viaje a Nueva York para participar en la conmemoración en la zona donde se encontraban las Torres Gemelas, para luego desplazarse a Shanksville, Pennsylvania, donde atenderá otra ceremonia en honor de las víctimas del vuelo 93 antes de regresar a Washington, donde también acudirá al memorial del Pentágono y pronunciará en horas de la tarde un discurso en un acto en el Centro Cultural Kennedy. <


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