Ya no es un secreto a voces que Ricardo Casal tendría los días contados. Incluso un medio porteño tiró la versión de que el gobierno nacional ya tendría al remplazante del alcaide mayor en el Ministerio de Justicia y Seguridad. Pese a la resistencia del gobernador Daniel Scioli, la embestida del kirchnerismo puro en la Provincia -con Gabriel Mariotto a la cabeza- se cobraría finalmente la preciada víctima sobre la que se posan todos los focos.
Se sabe que al gobierno nacional no le gusta Casal. La visión de la Rosada sobre las políticas de seguridad está representada por la ministra Nilda Garré, el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, el ex candidato a gobernador Martín Sabbatella y el periodista Horacio Verbitsky, que se ocupa del funcionario bonaerense con inalterable frecuencia.
En el entorno de la presidenta Cristina Fernández nunca pudieron digerir que el gobernador no desdoblara Justicia y Seguridad y se pusiera en sintonía con el organigrama nacional. Scioli soportó esas operaciones y mantuvo al superministro, a quien ratificó en su equipo y le tomó juramento el 12 de diciembre pasado.
Sin embargo, los trascendidos indican que Casal “no llegaría a marzo”. Así lo señalaron a NOVA en estricto off the record fuentes del propio Ministerio de Justicia y Seguridad. Rumores que, en definitiva, se acoplan a las versiones porteñas respecto de que en Balcarce 50 ya estaría, guardado bajo siete llaves, el nombre del “elegido”.
De acuerdo a esas mismas fuentes, se presentan dos alternativas: una es que desde el propio gobierno nacional precipiten una escalada para que el ministro se vea obligado a renunciar. Señalan esas versiones que desde la Nación podrían “hacer explotar algo” en la Provincia con el único fin de que el fusible de esa crisis sea, invariablemente, el titular del área.
La otra posibilidad, que tiene más asidero, es que el propio funcionario decida dar un paso al costado ante las reiteradas presiones con el objetivo de “no entorpecer la gestión de Scioli”.
Una tercera alternativa -deslizada a este portal a fines del año pasado por fuentes del propio FpV bonaerense- es que la propia división de los ministerios termine por obligar a Casal a renunciar. “El gobernador no está de acuerdo con eso y, si le doblan el ministerio, Casal se va”, señalaron en su momento desde el heterogéneo kirchnerismo provincial.
Scioli fusionó los ministerios de Justicia y Seguridad en el año 2010, cuando el caso Pomar terminó de precipitar la salida del por entonces ministro de Seguridad, Carlos Stornelli. Para intentar dar respuestas a la creciente demanda por los casos de inseguridad, el mandatario provincial fusionó las carteras y dispuso que su ministro de Justicia quedara a cargo de ambas.









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