Los líderes europeos se esforzaron ayer por apagar los rumores de los mercados, que especularon con la posibilidad de que Irlanda pidiera ayuda financiera a la Eurozona para resolver sus problemas fiscales. El jefe de filas de los ministros de Finanzas de la Eurozona, Jean-Claude Juncker, respondió con un categórico “no” al preguntársele en una rueda de prensa si Irlanda ha pedido ayuda del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, creado en mayo para rescatar a países endeudados de la zona euro.
El ministro de Finanzas de Irlanda, Brian Lenihan, dijo que “el Estado está completamente financiado hasta junio” y que cuenta con “importantes reservas”, por lo que el país “no está para nada en situación de tener que recurrir a ese fondo”. El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dijo también desde Seúl que su organización “no ha tenido contactos” recientes con Irlanda. Los primeros en pronunciarse, al margen de la reunión del G20 en Seúl, fueron los ministros de Finanzas de las cinco principales economías europeas, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España, que publicaron una declaración conjunta para intentar devolver la confianza a los mercados. Confortado por estas declaraciones, el euro se mantenía en alza ante el dólar. Por su lado, el interés del bono irlandés a diez años, que el jueves rozó el 9%, el nivel más alto desde que el país forma parta de la Eurozona, caía bajo el umbral de 8%.
En su texto, los ministros no citan a Irlanda ni a ningún otro país. Se limitan a recordar que sus discusiones sobre mecanismos de resolución de futuras crisis a nivel de la Eurozona no conciernen de ningún modo la situación actual de ciertas naciones endeudadas. “Cualquier mecanismo sólo entrará en vigencia en 2013, sin ningún impacto en las disposiciones actuales”, indica el comunicado. Una manera de calmar los mercados, temerosos en los últimos días sobre la capacidad de Irlanda de sanear sus finanzas.
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