Vuelve a subir el precio del petróleo y presiona sobre los combustibles

De aquí a fin de año se ajustaría un 10%. El Gobierno no avala ni frena los ajustes.
A fines del año pasado, Shell pateó la mesa del mercado petrolero, y salió a ofrecer más de US$ 42 dólares por barril de crudo, precio que hasta ese momento era un valor casi sagrado. Otras refinadoras lo siguieron. Y, como consecuencia, el precio de las naftas se empezó a mover. Hoy, las petroleras van por una nueva ronda de ajuste en el valor del barril de petróleo local. Y habrá impacto en los surtidores, aunque aún no se sabe de cuánto.

En noviembre de 2009, Shell firmó un acuerdo con la productora Oxy por un precio superior a los US$ 42 el barril. Luego repitió el acuerdo con PAE. Esa movida estableció un nuevo piso: el crudo pesado pasó a costar en promedio 47 dólares y el liviano, US$ 53 el barril, señaló uno de los empresarios que mejor conoce el sector.

Ese incremento de un 10% en dólares del precio del petróleo se trasladó a los surtidores. “Los combustibles han aumentado un 30 a 35 por ciento en promedio” , señalan los analistas.

La semana pasada, dos productoras de peso, Pluspetrol y Chevron, licitaron ventas de petróleo a entregar de aquí a fin de año. “Se estableció un nuevo sendero de precios ”, dijo uno de los empresarios que participó en esa compulsa. Concretamente, otro 10% de incremento hasta diciembre . El barril de crudo pesado costaría para entonces 52 dólares, y el liviano, 57. “Es un 21% en dólares en un año, o un 26% en pesos”, señaló uno de los principales refinadores del país.

“Más que sendero del precio del petróleo, lo que hay es un sendero de precios de los combustibles, que son los que subieron primero”, da vuelta el planteo uno de los productores petroleros de más peso en el mercado local.

Sea cual sea primero, el huevo o la gallina, productores y refinadores coinciden que el incremento trajo “alivio” al sector de la extracción, porque “con mejores precios hay más dinero para invertir en mejorar la producción, lo que crea empleo”, dicen.

Ambos deben reconocer, cuando se les plantea, que el que paga esa inversión es el consumidor, que ahora abona ya casi $ 5 por la nafta premium, cuando a fin del año pasado estaba en la banda de los 3 pesos por litro. “El mercado sin embargo no se frena por los aumentos, la demanda sigue creciendo”, señalan.

¿Cuál es el rol del Gobierno en todo esto? Mirar de afuera y dejar hacer. Lejos quedó la actitud de Néstor Kirchner al llamar a un boicot contra Shell por haber subido la nafta. O los llamados del secretario Guillermo Moreno a quien osara tocar los valores de los surtidores.

“Pero el Gobierno no ha participado en esta discusión, ni tampoco hubo reuniones para consensuar los aumentos”, dicen en dos de los mayores vendedores de combustibles del país. Aseguran que todo este movimiento fue sólo un juego del mercado, actuando libremente.

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