El PRI vuelve al poder en México luego de 12 años de derrotas electorales

El PRI vuelve al poder en México luego de 12 años de derrotas electorales
El sucesor del conservador Felipe Calderón, del PAN, prometió ejercer una presidencia "moderna, responsable y abierta a la crítica".

Cuenta una anécdota que un presidente del sistema que gobernó México sin interrupciones, de 1929 a 2000, le preguntó a su asistente: "¿Qué hora es?" Y la respuesta fue: "La que usted diga, señor." Quizá sea sólo una leyenda, pero se la usa como retrato de lo que el historiador Enrique Krauze llamó la "presidencia imperial" del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el sector que el sábado volverá al gobierno de la mano de Enrique Peña Nieto y tras 12 años en el llano.

Peña Nieto afirma que el PRI, que dejó una huella de autoritarismo y corrupción en la historia, cambió. El sucesor del conservador Felipe Calderón prometió ejercer una presidencia "moderna, responsable y abierta a la crítica". "¡Soy el PRI que viene!", fue el grito con el que sus seguidores lo vitorearon, cuando ganó en julio con el 38% de los votos, dejando en tercer lugar al oficialista Partido Acción Nacional, que en 2000 había conseguido la transición.

Este PRI ya no goza de la hegemonía de otras épocas. No tiene mayoría absoluta en el Congreso, pero sigue siendo el partido con más gobernaciones y alcaldías en su poder. Aquella anécdota es una analogía también de la ideología difusa del PRI, al servicio del presidente de turno. Hoy es una agrupación de centro. Antes fue socialdemócrata o neoliberal.

Mientras en 1938 Lázaro Cárdenas nacionalizó la industria petrolera, Peña Nieto habla de abrir al capital privado el monopolio estatal de Petróleos Mexicanos. Luis Echeverría fue en los '70 un populista que estableció relaciones diplomáticas con China Popular y en los '90 Carlos Salinas un neoliberal que firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

México entró en un sistema político que el peruano Mario Vargas Llosa llamó la "dictadura perfecta". Había elecciones cada seis años, siempre ganaba el PRI y, además, el candidato era el favorito del presidente que se iba. El PRI estableció un sistema corporativo con sectores obreros, campesinos y populares. Todavía hoy los sindicatos más poderosos, como el petrolero, con líderes casi vitalicios, están ligados al partido.

La represión del movimiento estudiantil, en vísperas de los Juegos Olímpicos de 1986, y el terremoto de 1985 fueron dos hitos en los afanes de democratización del país. El sismo dejó pasmado durante días al gobierno priísta de Miguel de la Madrid. La sociedad tomó en sus manos la tarea de la reconstrucción. Y se dio cuenta de su poder.

El PRI estuvo a punto de perder la presidencia en 1988. Ganó Salinas, entre denuncias de fraude, frente al líder de izquierda Cuauhtémoc Cárdenas. En 1997 el partido perdió la mayoría absoluta en el Congreso y no la recuperó más. Ese año, Cárdenas ganó la elección de alcalde de la capital, donde desde entonces gobierna la izquierda. En 2000 llegó la alternancia con la victoria del conservador Vicente Fox. Entonces se vaticinó la muerte del antiguo dinosaurio. Ahora el PRI está de regreso

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