Voto electrónico: el Tribunal Electoral rechazó las impugnaciones

El Tribunal Electoral rechazó ayer los planteos en contra del voto electrónico que realizó la semana pasada un conjunto de partidos políticos, utilizando un argumento que viene utilizando desde hace días: los jueces dijeron que el recurso se hizo bajo el supuesto equivocado de que se trataba de una "urna electrónica".
En la Cámara de Diputados, referentes de ese mismas fuerzas políticas, pusieron reparos a la forma del escrutinio.

Como era de prever por la adjudicación que el propio Tribunal hizo del voto electrónico a la empresa MSA, sus jueces rechazaron de plano el escrito que habían presentado el Frente Grande, el PO, Libres del Sur, el Consejo Provincial del PJ, y la Agrupación Democrática de Tartagal que pretendía la suspensión del sistema.

"Cabe aclarar que la mayor parte de los reparos hacen referencia a las urnas electrónicas y a la inseguridad que, a su criterio, ellas acarrean y que ha dado lugar a su desuso en otros países. No es éste el sistema a aplicarse en la provincia", sostuvo el Tribunal.

Los magistrados resaltaron que el nuevo sistema tiene como "característica fundamental que la información se guarda en la boleta de papel" y se deposita en una urna de cartón y "no en una urna electrónica que almacena información".

Según los jueces, "el elector puede verificar por sí mismo el contenido del voto que introduce en la urna sin que exista ninguna barrera técnica que bloquee su control", del mismo modo en que lo hace con el voto tradicional.

Los magistrados también argumentaron que los electores también podrán verificar si lo impreso en la boleta electrónica es la misma información que la alojada digitalmente en la memoria del chip de la misma boleta.

De ese modo, el Tribunal que preside Guillermo Posadas dejó de lado la única presentación formal que se había hecho hasta el momento en contra del voto electrónico, que se aplicará en el referendum de Nazareno del próximo 8 de agosto, y en el tercio del padrón electoral en las elecciones de 2011.

Escrutinio en cuestión

Pese a la resolución, representantes de esas fuerzas políticas insistieron en sus reparos, en una reunión que se realizó ayer en el recinto de sesiones de la Cámara de Diputados con la secretaria del Tribunal, Teresa Ovejero.

Allí la funcionaria insistió que la terminal donde cada elector sufragará es una "máquina boba" que no tiene posibilidades de guardar información alguna y que sólo comienza a funcionar con el software que cada presidente de mesa recibirá en un CD lacrado y auditado por los partidos.

Ovejero resaltó que el sistema es intuitivo y de fácil manejo, pero anticipó una amplia campaña de difusión en partidos, centros vecinales y escuelas antes de que, en las elecciones de 2011, la tercera parte de los electores utilice el voto electrónico.

Pero las objeciones que no tuvo el acto de la votación, se las llevó ayer el sistema del escrutinio que, según se prevé, se realizará pasando el chip de cada voto por la máquina.

Javier David, del Frente Salteño, pidió que se consigne en alguna reglamentación oficial que las autoridades de mesa deben abrir el voto antes de pasarlo para que la máquina lo cuente.

Y Claudio del Pla, del Partido Obrero, señaló que pese a que la fórmula elegida se imprimirá en la boleta, el conteo se realizará electrónicamente porque los fiscales no se detendrán a verificar las fórmulas impresas en las boletas, con los resultados finales de la mesa que arroje la máquina.

Ovejero insistió que los fiscales tendrán la oportunidad de chequear cada veinte boletas si los datos reflejados en la pantalla coinciden con las boletas, pero resaltó que el objetivo del escrutinio es la celeridad, con lo que básicamente el conteo se realizará electrónicamente.

Y subrayó las garantías que otorgará el hecho de que el conteo se realizará con un software aportado por el CD previamente lacrado.

Eso fue motivo para que el presidente del Frente Grande, Diego Saravia, insistiera que el "código fuente" sea abierto y revisable por todos los ciudadanos, una posibilidad que Ovejero sólo garantizó para los partidos.

En el recinto, quedó flotando la idea de que la confianza en el sistema dependerá en buena parte de la reglamentación que baje el Tribunal. En especial, hasta qué punto los fiscales de los partidos podrán comparar los finales que arroje la computadora con los que hayan obtenido del conteo manual sobre las boletas impresas.

Comentá la nota