La mayoría de los lectores que participaron del sondeo virtual se inclinaron por una mayor presencia de estas señales lumínicas, como una forma de disminuir los siniestros viales y accidentes. Sin embargo, los especialistas ponen el foco en la educación.
En total, participaron del sondeo 281 personas: 171 respondieron que “sí” a la pregunta “¿Considera que en Junín faltan más semáforos?”; y 110, que “no”.
Es que estos artefactos mecánicos o eléctricos –coinciden los expertos- presentan pérdidas y ganancias, ya que si bien ordenan la circulación vehicular y de algún modo regula el tráfico de rodados y peatones en las intersecciones de calles y caminos, también pueden generar accidentes por la violación de la luz roja o sencillamente enlentecer el desplazamiento en lugares innecesarios.
En efecto, según datos de Inspección General del municipio, publicados por este diario, el cruce de semáforos en rojo creció de manera preocupante, a más del doble: del 1,3% en 2008 a 2,8% en 2011.
Con todo, los especialistas aclaran que la colocación de más semáforos, únicamente, no soluciona el problema del tránsito, y que lo que hace falta son programas de educación vial y concientización desde la infancia.
Etimología e historia
La palabra "semáforo" es de origen griego: σῆμα, señal, y ‒́foro, llevar, es decir, semáforo es lo que "lleva las señales".
En castellano, desde hace siglos, se llamaba semáforos a las torres de señales que se extendían por todo el territorio, desde las que por medio de señales ópticas (luces de noche, banderas de colores de día) se comunicaban las noticias importantes, más deprisa que con caballo al galope.
El primer semáforo utilizado para el tránsito fue el que se instaló frente al Parlamento del Reino Unido, en Westminster; obra del ingeniero J.P. Knight, especialista en señales de ferrocarril. Aunque aún no existía el automóvil, los parlamentarios se quejaban de que no podían cruzar la calle debido al tránsito de los carros. El aparato empezó a funcionar el 10 de diciembre de 1868 e imitaba a las señales de ferrocarril: usaba solo las luces de gas rojas y verdes por la noche y era una columna de hierro de más de seis metros de altura. Dos zumbidos señalaban que el tráfico que podía avanzar era el de la avenida y un sólo zumbido indicaba que era el tráfico de la calle. El 2 de enero de 1869 dejó de funcionar debido a que una de las lámparas de gas estalló hiriendo a un policía. Se colocó entonces uno nuevo, más seguro, que funcionó hasta 1872. Hasta la invención del automóvil no fue necesario, y sólo entonces se retomó la idea.
El 4 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo "moderno", en Cleveland, Estados Unidos, inventado por Garrett Augustus Morgan. Este contaba con luces rojas y verdes, colocadas sobre unos soportes con forma de brazo.
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