Hoy, por primera vez, se va a elegir intendente, vice, concejales y tribunos de cuentas y nada más que eso. Esta inédita autonomía es la clave que, desde esta noche, rearma el mapa político de la ciudad
La primera vez de una elección autónoma deja a la vista todos los huecos de la legislación municipal que permanecían ocultos cuando la votación era absorbida por otra más grande. El mayor déficit es la ausencia de normativas de transparencia sobre el financiamiento de las campañas. Así como es la primera con boleta única y organización municipal, debería ser la última elección con gastos millonarios que no se sabe de donde provienen.
Está bastante dicho ya: qué suceda con la interna abierta del peronismo, que hoy con sus dos listas sumadas tendría de sobra para ser gobierno, será el factor decisivo de la competencia. Una mutua neutralización para captar “votos útiles” dejaría a Olga Riutort y a Héctor Campana afuera de la pelea grande por el poder. No ser el tercero en el tablero final quedaría, así, como la única meta, para salvar la ropa, en esta batalla que sobre el final de la campaña se condimentó de elementos exógenos con la adhesión de la dirigencia kirchnerista a la candidatura de Riutort o, para decirlo con mayor propiedad, en contra de la fórmula del gobernador Juan Schiaretti.
Otra clave del día será cuánto podrá retener de su enorme caudal electoral desde 2003 hasta aquí el juecismo. Sin ser Juez candidato, una debacle electoral no merecería una extremaunción. Habría que recordarlo siempre: todos los votos son prestados y las mayorías, provisorias.
Todos pueden perder. Pero hay uno que va a ganar. El radicalismo se siente más cerca que nunca de eso y de regresar al gobierno, a 16 años de su último triunfo en elecciones municipales. La última victoria fue de Rubén Martí, en 1995, quien hoy acompaña al hijo homónimo de quien ganó, también hace 16 años, la provincia por última vez. Sólo se vota para intendente. No se eligen precandidatos para 2015. Tranquilos.



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