El medio como forma. Eso es lo que aprendió desde chico, tanto en su casa como en el club San Miguel, Julio Gaitán. O tan sólo Júnior, como lo conocen todos. Por eso, afianzado a esta ideología, es que hace un par de semanas atrás, tomó la decisión de cortar su descanso estival, post colegio, y dedicarle parte de ese tiempo al básquet.
-¿Cómo te fue en el campus?
La verdad me fue. Incluso creo que superó mis expectativas. No estaba tan fuera de forma con respecto a los demás chicos, ya que llegué al campus justo en la semana en que estaba terminando el año con el club. Al llegar a Buenos Aires, estuve compartiendo el tiempo con Agustín (Falcone), con quien nos pasábamos la mayor parte del día en Obras tirando al aro y jugando. Del campus participaron cerca de 50 jugadores, de diferentes lugares del interior del país, como Neuquén, La Pampa, Catamarca. También había un chico de Bolivia. Lo que me sorprendió era que había muchos de distintos clubes de Capital Federal que estaban buscando una posibilidad para dar un salto de calidad.
-¿Qué cosas trabajaron?
El campus duró tres días. Los entrenamientos fueron por la tarde, cerca de dos horas por sesión. No se podía más porque el gimnasio estaba ocupado con los entrenamientos de los equipos del club, desde Infantiles hasta Primera. Las prácticas fueron duras, sobre todo para mí, por el tema del calor. Era insoportable. Cada 20 minutos parábamos a tomar agua o mojarnos la cabeza, porque era algo intolerable. A cargo del campus estaban seis entrenadores, un preparador físico y hasta un nutricionista. Más que nada lo que trabajamos fue en equipos, organizar una situación de partido, resolver las mismas con algunas jugadas y demás. También se hizo hincapié en lo que es la parte física, principalmente en el tema de la resistencia.
-¿Qué te quedó de esta experiencia?
Del campus lo que más me sorprendió fue la cantidad de chicos que aman este deporte. También que son muchos los que buscan una posibilidad como esta para tratar de perfeccionarse. En los entrenamientos se notaba el esfuerzo que realizaban todos, también que querían llamar la atención de los entrenadores como para que estos los tengan en cuenta para la próxima temporada. Pese a esta competencia, hubo un gran compañerismo entre todos. Fue una experiencia muy grande, increíble. Nunca me la voy a olvidar.
-¿Cómo viste el nivel de los demás chicos?
La verdad que el nivel de juego que tenían los chicos era impresionante y, sobre todo más aquellos eran del interior. Había un chico de Catamarca, otro de Rosario y el restante de Bariloche que median 1,98 metros con 15 años. Eran unos bestias y, encima, jugaban muy bien. Por lo que pude hablar con los chicos que estaban conmigo en el campus, el tema de la competencia es algo fundamental para estar en un buen nivel. Ellos tuvieron un torneo anual, en el cual jugaron todas las semanas. Eso, sin dudas, los beneficia mucho. a diferencia de lo que es mi realidad acá que en el 2012, no tuvimos un certamen oficial y los partidos fueron salteados.
-Desde hace un tiempo a esta parte, cada vez es mayor la presencia de este tipo de eventos en cada una de las temporadas. A partir de lo que viviste en este campus, ¿volverías a repetir la experiencia?
Obviamente, estas posibilidades siempre hay que aprovecharlas ya que son un beneficio para el perfeccionamiento del deporte. Esta fue mi tercera participación en un campus. Las anteriores habían sido en el del “Huevo” Sánchez y el que hizo el club acá, en el 2011, con Sebastián González, ex entrenador de Atenas de Córdoba. Este de Obras fue uno de los que más me marcó a nivel deportivo y de amistad con los otros jugadores. Tengo pensado volver a participar de este. Quiero aumentar el roce y mi juego.
-¿Qué sueños a corto plazo tenés y te gustarían que se te cumplan?
Estoy esperando la respuesta que tiene que llegar en febrero, para ver si quedo reclutado para jugar esta temporada en Obras. Ese podría ser uno de ellos. Si no se da esa posibilidad me gustaría seguir mejorando y poder darle alegrías a mi club, San Miguel, junto con mis compañeros de toda la vida. También tener una nueva posibilidad en la Selección de Santa Cruz, como la tuve el año pasado. Ya empecé a enfocarme para que todo esto se pueda dar. Hace dos semanas empecé el gimnasio y con mi papá voy a tirar a los playones como para no dejarme estar. Esperemos que esto sirva para poder concretar mis metas.
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