A la desolación que queda en las zonas anegadas, se sumó anoche otra jornada de tensión por el ascenso del agua. Mientras tanto, la Sudestada dejó algunas otras señales del gobierno municipal en la emergencia.
Entretanto, en Quilmes la situación volvía a ser de emergencia. Pasadas las 21, el agua que llegó cien metros más adentro que el día anterior, comenzó a bajar para tranquilidad de todos.
QUÉ DEJÓ LA SUDESTADA I
La sudestada ocurrida el martes y el fenómeno de ayer, dejaron ver el lugar que ocupan los Bomberos Voluntarios en el día a día de la ciudad. El Destacamento de la Ribera, que depende del Cuartel de Quilmes, con su personal a cargo terminaron siendo una de las dos referencias más claras a la hora de responder la lógica demanda de información documentada.
La otra fuente fue la Prefectura Naval y su destacamento sobre la Avenida Otamendi.
La inquietud natural de los moradores es saber qué pronósticos se analizan en cuanto al comportamiento del río y de los arroyos del Distrito. Eso lleva tranquilidad.
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