Con el tercer puente lejos, no se ve solución.
La mayoría lo atraviesan por cuestiones laborales o de salud, dos motivos que incrementan el nerviosismo cuando los minutos pasan y las colas de autos parecen interminables.
Son varios los obstáculos para atravesar. Ya sea saliendo de Cipolletti por Pacheco o por las rutas nacionales 22 y 151: el primer escollo es llegar a la rotonda para tomar el camino hacia las cabinas del peaje.
Luego, para encarar, desde las cabinas, el puente sobre el río Neuquén, se produce un cuello de botella capaz de sacar de quicio hasta al automovilista más tranquilo.
Repetidos al menos dos veces al día y durante cinco días a la semana, el panorama para quienes utilizan esta vinculación es poco alentador y las quejas constantes lo ratifican.
Una recorrida a la mañana, alrededor de las 8, permitió comprobar que los bocinazos, las frenadas y los roces entre autos, son constantes. A esto hay que sumarle la inconsciencia de muchos motociclistas que zigzaguean para llegar más rápido (pasan por el carril gratuito).
La situación se repite al mediodía y entre las 18 y las 20, para los que vienen desde Neuquén. Y hay noches de viernes o sábados en los que la postal se recrea.
Y en todo este caos, la concesionaria Caminos del Valle está casi ausente. Si no fuera por los empleados que cobran el peaje, el sector parecería tierra de nadie (ver aparte).
El peaje se comenzó a cobrar en 1997, luego de construido el segundo puente sobre el río Neuquén. Durante algunos años y a pesar de los cuestionamientos por la ausencia de un camino alternativo, el tránsito fue fluido. Muchos se adaptaron a la modalidad paga porque la mejoría era evidente.
Ahora, los pedidos para que se rescinda la concesión retornaron con fuerza y los argumentos además de estar centrados en las ganancias extraordinarias que tuvo la empresa también giran en torno de los nulos beneficios que le aporta la concesión a la región.
A la falta de acciones para -al menos- intentar ordenar el tránsito que circula en horario pico, se suma la ausencia de obras sobre el corredor a su cargo: ni siquiera terminó la única que tenía obligación de hacer cuando renegoció el contrato y que es la repavimentación y refuncionalización de la Circunvalación cipoleña.
Los datos del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi) establecen que el flujo de vehículo sobre el puente Cipolletti- Neuquen creció casi un 45% en 9 años: de 11.000.000 de autos que lo atravesaron en el 2000 pasó a 16.000.000 en 2009. La proyección para este año es similar.
Aunque según los plazos de obra, el tiempo que demandará la construcción de los accesos al tercer puente es de un año y medio, el inicio de los trabajos es alentador.
Hacia el puente ubicado a la altura del Cañadón de las Cabras se desviará todo el tránsito pesado pero, seguramente, la nueva vinculación será utilizada también por quienes viven en la zona norte cipoleña. Se estima que permitirá descongestionar un 15% el actual. Eso sí: ahí también habrá que pagarle peaje a Caminos del Valle.
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