Hasta el 5 de noviembre el Consejo Empresario Mendocino aceptará postulaciones. Se trata de una manera de reconocer el compromiso social y el espíritu de superación.
Con esta acción, la entidad reconoce el trabajo silencioso de personas que tienen ganas de superarse y de brindar su granito de arena a la sociedad a través de las actividades que realizan.
Por sexto año consecutivo, el Consejo Empresario propone el premio y advierte que el reconocimiento al éxito -entendido desde el punto de vista del aporte a la sociedad- comienza por las postulaciones. Es que para participar del concurso, los candidatos deben ser "presentados" por otra persona, asociación o empresa que valora las habilidades del posible premiado.
Quienes resulten ganadores de las seis categorías propuestas -que abarcan las áreas deportiva, cultural, tecnológica, gubernamental, humanitaria y empresarial- se llevarán $ 2.000 además del diploma y el reconocimiento de sus pares y de la opinión pública.
Para los postulados, en general, el solo hecho de ser propuestos es una satisfacción. En especial porque quienes lo hacen suelen ser referentes importantes de las respectivas comunidades. En la historia del concurso ha habido casos de postulantes recomendados a través de más de treinta cartas diferentes.
"Cuando creamos el premio, queríamos estimular el talento y la excelencia de todos los jóvenes mendocinos que, por su esfuerzo y superación, fueran merecedores de la distinción", aclaró Silvia Jardel, de la ACEM. Con la participación relativamente estable de alrededor de 70 aspirantes cada año, la distinción apunta a incentivar a los candidatos así como a las asociaciones y entidades para las que ellos brindan sus servicios.
Por este motivo, y como un modo de dejar constancia del esfuerzo de varios, es común que el jurado realice ternas en las diferentes categorías antes de elegir a uno de ellos. "Es increíble el impacto social que tiene el premio ya que comienza a actuar en los candidatos desde el momento en que alguien pensó que ellos eran merecedores de ganar", sostuvo Jardel.
En este sentido, agregó que quienes ya son tradicionales miembros del jurado preguntan todos los años si el concurso se hará.
Para ellos, es un modo de apreciar que las cosas no están tan mal como se cree y que -en muchos lugares- todavía hay muchos ejemplos de creatividad, sacrificio, reflexión y esfuerzo entre otros valores que se destacan. De este modo, para los involucrados, se trata de un premio "reconfortante".
Es que al contrario de lo que se puede creer en un proyecto relacionado con el Consejo Empresario, las personas propuestas pertenecen a diversos tipos de entidades, muchas de ellas con fuertes inclinaciones sociales así como también participan entidades de comunidades más alejadas.
"La idea es que estos jóvenes sean un ejemplo para sus pares pero, también, creemos que puede ser un puente para que surjan los líderes que todos anhelamos", sintetizó Jardel.
Comentá la nota