El intendente Pulti avanza con la privatización del cobro de las Tasas de Publicidad y Propaganda, de ocupación o uso de espacios públicos, y el tributo por inspección e instalación de antenas. Un negocio millonario.
Aunque, Pulti tal vez piense que el Boletín Oficial sea el Diario La Capital. Este sábado, se pudo observar el mencionado llamado a licitación en la página 13 del periódico de Aldrey Iglesias.
Con esta privatización, el Jefe Comunal admite el rotundo fracaso de una herramienta que fue creada durante su gestión para mejorar el cobro de tributos: La Agencia de Recaudación Municipal. Dicha dependencia ha sido más mediática que eficiente.
A la vez, se avanza hacia el loteo de la ciudad desde la propia gestión. Ofreciéndola diariamente al mejor postor.
Es imposible no emparentar este nuevo intento privatizador de Pulti con la lógica de los ´90. Aquella que no tenía respeto por lo público y prostituía al estado, dándole un rol de facilitador y entregador a los inversionistas y especuladores privados.
Esos años implicaron, fundamentalmente, el avance del sector privado en detrimento del papel del Estado, que vio privatizar cada una de las funciones con grandes escándalos de corrupción.
Desde el mismo comienzo del gobierno kirchnerista, el lógico ataque a la funesta década del menemato fue uno de los pilares del discurso oficial. Cada acto que llevaba adelante el ex presidente Néstor, o la actual mandataria Cristina, va acompañado por la inequívoca comparación con lo que sucedía en el país durante los ´90.
Los últimos años se han caracterizado por la recuperación de protagonismo ante los intereses privados. Las AFJP, el caso Aerolíneas, la Asignación Universal por Hijos, y hasta la televisación del fútbol grande, son algunos ejemplos.
Parece que el intendente Pulti no se enteró de todo esto. Solo se acuerda del gobierno nacional para mangarle millones de pesos con el fin que se hagan algunas obras en esta ciudad y poder pagar los sueldos a los empleados municipales y a sus inútiles funcionarios.
Entregar a un privado el cobro de las Tasas de Publicidad y Propaganda, de ocupación o uso de espacios públicos, y el tributo por inspección e instalación de antenas no solamente se trata de privatizar y desprenderse de una acción que el estado municipal tiene la obligación y el deber de hacer, sino es el ejemplo claro de que el Jefe Comunal tiene un concepto de ciudad al servicio de los intereses económicos. Ya que es el Estado Municipal el que debe fiscalizar y auditar esta actividad, ahora será el colmo: un privado “controlará” a otro privado.
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