Fue recapturado en una ‘entradera’ en La Unión, a seis meses de recuperar su libertad. El ministerio de Seguridad monitoreó la detención, que se produjo en una vivienda de Ezeiza. La mamá de Peralta denunció que nunca se investigó la conexión entre el condenado y la Policía, pese a que había pistas que la ratificaban. A 10 años del hallazgo de su cadáver, buscan imponer el nombre del chico a una calle local.
Shimabukuro recibió 10 años de pena, a diferencia del resto de la banda que obtuvo perpetua, porque fue acusado de actuar como el ‘entregador’. Precisamente esa condición fue la que invocó el martes por la noche ante los policías que lo sacaban esposado de “debajo de la cama” de una casa de Alvear al 1200, en Ezeiza en la que se habría escondido, tras huir de un robo.
Según relató a LA TERCERA el subjefe de la Policía Distrital de Ezeiza, Oscar Viarengo, el hombre fue denunciado, junto a dos adolescentes de 19 años, por encabezar una ‘entradera’ en Los Malambos al 1000, de La Unión, alrededor de las 21. De allí, huyó en una Volkswagen Surán negra cuyos tres dígitos de la patente fueron denunciados al 911 por una de las damnificadas. Con ese dato, la policía local montó un operativo cerrojo con una docena de móviles con el que cercó a los asaltantes en Reina Elena y Castelli, en la cabecera distrital.
Cuando requisaban la manzana, los efectivos encontraron la Surán estacionada en la calle, y a Shimabukuro y sus compañeros escondidos entre los muebles de un dormitorio: bajo la cama y tras un armario. Allí les incautaron una pistola Browings 9 milímetros con 11 balas.
“No convenía que hablara”
Las características del caso van a la par de un guión cinematográfico: a poco del décimo aniversario del crimen del joven de 17 años (ocurrido el 5 de julio de 2012), el hombre con la condena más objetada por los familiares vuelve a la cárcel por un delito ‘de moda’ en un distrito vecino, cerca de donde fue secuestrado Peralta. Es que ‘el Chino’ volvió a residir hace seis meses en El Jagüel, “a tres cuadras de mi casa”, señaló a este periódico Emilse, la mamá de Diego.
Según recalcó, el rol de Lauro Shimabukuro no fue simplemente el de ‘entregador’, sino también lo acusa de “encubridor de policías” que intervinieron en la investigación. “Estoy convencida de que la policía pagó por su silencio. Era un chorro que trabajaba para los policías. Lo dije en 2002 y lo sigo sosteniendo: el Chino debió recibir también perpetua, es una parte fundamental del secuestro. Le dieron diez años y a los 9 años sale en libertad condicional. En el 2002 cuando secuestran a mi hijo, vivía en cuatro chapas; en 2009, cuando queda en libertad por buena conducta, sale y tiene una casa de dos pisos con un auto en la puerta”, denunció la mujer en contacto con LA TERCERA.
Según afirmó, “en 2004 recibió una llamada que decía que alguien depositaba en una cuanta corriente de la familia Shimabukuro un monto de dinero todos los meses. Lo denuncié en Asuntos Internos pero no me dan bolilla porque reinaba la impunidad”. Esto, sumado a que “en el primer juicio, El Chino estaba superdrogado, no podía ni estar de pie… Era para que no hable, a la policía no le convenía. Ahí está el pacto: le dijeron ‘bancate diez años y cuando salís tenés una casa y auto’. No estoy en contra de la Policía, sino de las ratas, me tocaron las peores”.
En su nombre
La localidad en la que vivía y de donde fue secuestrado Peralta, El Jagüel, podría tener una calle con su nombre si prospera una audiencia pública que el Honorable Concejo Deliberante local aprobó en junio para que la actual El Ceibo (o Cabildo) pase a denominarse Diego Peralta. Como sea, está previsto para el próximo 14 de agosto -dos días después del décimo aniversario de la aparición del cadáver en una tosquera de Berazategui- una jornada de homenaje que se extenderá desde las 11 hasta las 19.
Los ojos puestos en el caso
Según confiaron las fuentes policiales, desde el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires hubo un monitoreo permanente del caso ni bien se corroboró la identidad Shimabukuro.
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