En un encuentro signado por la presencia de profesionales, comerciantes y ruralistas en el recinto, los parlamentarios le dieron vía libre al Gobierno para que suba Ingresos Brutos y para que se realicen nuevos cambios en el Código Tributario.
Gritos. Amenazas de desalojo. Gestos de aprobación y de reprobación. La sesión legislativa de ayer, en la que sancionó el aumento a las alícuotas de los Ingresos Brutos y se remodificó el Código Tributario, estuvo cargada de tensiones. Y, en los palcos, hubo un público poco habitual en estas jornadas: representantes de sectores empresarios y productores de la provincia que reclamaban una marcha atrás en las iniciativas.
Sin embargo, la abrumadora mayoría de parlamentarios alperovichistas les dio curso a los proyectos del Ejecutivo, que impactarán en los impuestos de los tucumanos.
Más de seis horas de debate ocuparon los dos principales temas en la agenda parlamentaria de ayer. La jornada se abrió con las nuevas reformas al Código Tributario, que había sido modificado en diciembre del año pasado. Mientras el legislador oficialista Ramiro González Navarro (titular de la comisión de Hacienda y Presupuesto) explicaba las correcciones a la cuestionada norma, a los palcos llegaron integrantes de la Sociedad Rural de Tucumán; del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Tucumán (Cgcet); del Centro de Comerciantes del Sur; de la Federación de Profesionales Universitarios de Tucumán (Feput); del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán; y de la Asociación de Transportistas de Cargas de Tucumán; entre otros organismos.
Tras los argumentos oficiales, los parlamentarios de la oposición comenzaron a cuestionar la iniciativa. A la vez, aprovecharon para referirse al proyecto para incrementar los Ingresos Brutos, que se iba a tratar a continuación.
A cada crítica del sector minoritario del parlamento le seguía una lluvia de aplausos que caía desde los palcos. Y las manifestaciones también se hicieron sentir cuando retomó su turno el bloque oficial.
El momento de mayor tensión se vivió cuando el alperovichista Gerónimo Vargas Aignasse justificaba las medidas oficiales respecto al Código Tributario. Entonces, el presidente de la Sociedad Rural, Manuel Avellaneda, marcó desde el público que sostenía otra postura. Los ánimos se caldearon a tal punto que Armando Cortalezzi, quien presidía la sesión en esos minutos, advirtió: "vamos a desalojar parte de la sala". Por fin, Avellaneda aceptó marcharse por sus propios medios. "Me voy yo", dijo, a fin de evitar que echaran al resto del público. Un policía lo acompañó hasta la planta baja de la Legislatura. "No nos escucharon nunca", se quejó el productor, poco después.
Así, tras el debate, los oficialistas (a los que se sumó Alberto Colombres Garmendia, del PRO) lograron la sanción de las modificaciones al Código Tributario. Tres horas después, cuando votaron el aumento de las alícuotas para ciertos sectores en los Ingresos Brutos, los palcos estaban vacíos. Era evidente que los opositores (entre ellos, Colombres Garmendia) no iban a imponerse. Y los empresarios, los profesionales y los productores ya se habían marchado, resignados.




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