Volcán: Está en disminución, pero sin fecha de apagado

Lo destacó el vulcanólogo Gustavo Villarrosa quien aclaró que "no me atrevería a anticipar que la actividad está terminando, no se descarta una reactivación".
El Vulcanólogo argentino Gustavo Villarosa alertó contra el exceso de optimismo por la disminución de la actividad del complejo Puyehue-cordón Caulle. "La actividad viene disminuyendo paulatinamente, pero cada tanto se eleva la columna mas allá de lo habitual".

En declaraciones al diario Río Negro dijo que "está en el mismo proceso que está desde hace meses, que venimos viendo que declina. Aunque no me atrevería a anticipar que la actividad está terminando, sí que todos los indicios indican una disminución de la actividad", aseguró el científico del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y medioambiente dependiente del Conicet (Inibioma) que sigue el proceso desde el inicio de la erupción".

"Se siente el olor a azufre y la ceniza parece cemento"

"En mi última subida a fines de enero, el paisaje era completamente ceniza, era como si estuviese nevado. Ahora uno camina y hay períodos en los que se siente el olor a azufre. La ceniza parece cemento, ya no se levanta al caminar y que los coihues y los árboles nativos aún están cubiertos".

Así describe el estudiante de turismo de aventura chileno Rodrigo Benavides la zona de complejo volcánico cordón Caulle, adonde el miércoles 7 llegó, junto a otros dos jóvenes chilenos a sólo 1,5 kilómetros dentro del radio del foco eruptivo.

El grupo partió desde la localidad chilena de Pocura, a unos 34 kilómetros de lago Ranco. Según relató al diario La Tercera, caminaron unas cinco horas hasta la altura de 1.000, donde esperaron que se hiciera de noche para observar el volcán en plena actividad. El fotógrafo Francisco Negroni registró el momento. "La foto hay que tomarla de noche, porque de día, con el reflejo del sol, sólo se ve humo y vapor", detalló Benavides. Describió que en el ascenso se dieron cuenta que las aves volvieron al lugar y que la vegetación creció, porque merodeaban colibríes.

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