Tumbaya.- Casi a un mes de haberse producido el desborde del río Tumbaya Grande generando numerosos perjuicios a unas 20 familias productoras de la zona de mismo nombre, nuevamente el domingo último por la noche el afluente del Grande se desvió de su curso provocando casi una tragedia.
Tumbaya Grande está ubicada a unos 6 kilómetros al Norte de esta localidad, casi la totalidad de sus pobladores vive a ambas orillas del río del cual dependen para regar sus plantaciones de verduras, hortalizas y frutas con las cuales obtienen el sustento económico para vivir con lo justo y necesario durante el año. Las condiciones muchas veces son adversas en la zona, a veces sus vidas están en peligro y a pesar de las constantes amenazas y riesgos, no pueden abandonarla ya que no tienen otro lugar a donde ir.
El domingo de Carnaval de Flores, cuando las comparsas de este poblado, Volcán y Purmamarca ya habían despedido al Momo, alrededor de las 21 comenzó a llover intensamente y mucho más en las zonas altas donde el mal tiempo predominó durante los últimos días. El gran volumen de agua caída provocó que el Tumbaya Grande incrementara inmediatamente su caudal en plena naciente en la quebrada del Chañi y al descender descontrolada y violentamente hasta el Grande originó los daños enumerados anteriormente.
Estos, son los que pudo constatar el comisionado municipal Hugo Mamaní, quien se dirigió hasta la zona afectada para tener un conocimiento real de lo ocurrido y brindar la asistencia necesaria a los damnificados por el fenómeno climático. El panorama, lamentable, que sólo pudo divisar fue desde la ruta nacional 9 hasta unos 400 metros del camino de acceso a Tumbaya Grande, debido a que la creciente lo tapó de lodo y otros tramos los hizo desaparecer porque la traza en parte lo bordeaba y en otra utilizaba el mismo lecho.
El jefe comunal imposibilitado de avanzar con un vehículo para realizar un relevamiento concreto en todo el paraje y conocedor de la zona, dijo convencido que “seguramente fueron más las familias perjudicadas por lo que debemos organizar e implementar urgentemente un operativo que nos permitas llegar hasta la última casita”. Sorpresa e impotencia le provocó el estado en que quedó la humilde vivienda de don Felipe Cruz quien prácticamente perdió todo lo que tenía para vivir con sacrificio y esfuerzo en sus rastrojos.
La casa levantada con adobes y techo de chapas quedó prácticamente inutilizable debido al 1,20 metros de lodo que ingresó esa noche cubriendo muebles, prendas de vestir y demás utensilios de don Felipe, que en esos momentos “gracias a Dios” no se encontraba en su interior. A la vez, el material arrastrado cubrió sembradíos, material de construcción con el cual iba a hacer una capilla para la Virgen del Valle, demás pertenencias que tenía en el patio como también el horno de barro donde cocía su pan bollo.
A una distancia considerable de lo detallado, está la casa de Marcelo y José, donde el desborde también dañó los terrenos dedicados a los cultivos e inclusive atravesó el patio delantero sin alcanzar la construcción. Sus propietarios como el comisionado municipal al observar lo ocurrido, se sorprendieron de la distancia que recorrió el lodo cubriendo plantaciones de zapallo, una parcela con chacras y árboles de durazno pérdidas irrecuperables como también el terreno que quedó inservible.
Ni bien tomó conocimiento de lo sucedido, Mamaní se comunicó inmediatamente con el ministerio de Desarrollo Social y otros organismos provinciales solicitando la asistencia necesaria para los damnificados que en la jornada del lunes se dedicaron a tratar de recuperar lo más que pudieron con la ayuda de personal municipal y vecinos del paraje. Ayer, estaba previsto que asistentes sociales de la cartera Social se hicieran presentes para realizar los relevamientos pertinentes y disponer la ayuda concreta.
Después de lo sucedido casi un mes atrás, no se hicieron trabajos de consideración a las márgenes del río Tumbaya Grande para evitar un desborde, la comuna sólo se dedicó a construir defensas utilizando ramas de árboles con piedras, las cuales evitaron que el desastre fuera mayor, aseguraron las familias. Por su parte, el jefe comunal aclaró que tampoco se podía hacer otra cosa y remarcó que una vez finalizada la temporada de tormentas, debe efectuarse un encauzamiento total del lecho de agua.
Una situación similar a la producida el pasado domingo, se registró aproximadamente 10 años atrás, recordaron las familias perjudicadas y se lamentaron que desde entonces no se hizo ningún tipo de obra de envergadura. A pesar de haberse producido el desastre a unos 400 metros desde la ruta nacional 9, no se puede apreciar desde ella debido a que la vegetación cubre totalmente la zona perjudica, por lo quienes circulan por la cinta asfáltica, ignoran lo sucedido y el gran daño sufrido por las humildes y trabajadoras familias.
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