Especialistas plantean soluciones que van del ultrasonido a la liberación de halcones. Colombófilos advierten por las "mensajeras"
La llegada del verano coincide con el pico de fertilidad de las diferentes especies de paloma y el nacimiento de decenas de miles de pichones. Las aves multiplican su actividad, y comienzan a dejar huellas por todas partes no sólo con sus excrementos, altamente corrosivos para techos y mampostería, sino con todo tipo de residuos: los elementos que usan para confeccionar sus nidos, y sus propios cadáveres, que en ocasiones provocan la oclusión de conductos de escurrimiento y desagües.
Durante los últimos años, la presencia de estas aves en nuestra ciudad creció exponencialmente, al punto de resultar imposible de obviar. Los edificios emblemáticos -Museo de Ciencias Naturales, ex Banco Hipotecario, Presidencia de la Universidad Nacional, Catedral, entre otros- comenzaron a mostrar redes, púas y alambres para evitar ser colonizados; y en las viviendas particulares se echó mano a toda clase de dispositivo, de los emisores de ultrasonido a las bolsas de polietileno que se atan en los balcones para que oficien como precarios espantapájaros. Pero nada parece dar resultado.
"Las palomas representan un problema que en algunas ciudades del mundo, por ejemplo, Barcelona, ha tomado una dimensión descabellada; la 'columba livia' o 'paloma casera', en particular, es una especie invasora y exótica para nuestro medio ya que proviene de Asia, Africa y Europa, y dado esa condición no goza de protección legal" explica el abogado platense Fabio Dozo, quien elaboró un informe acerca del fenómeno que ya fue presentado en varias causas judiciales.
"La ley nacional 12.913 protege exclusivamente a las palomas mensajeras, que son las inscriptas por las entidades colombófilas y llevan un anillo en una de sus patas" subraya Dozo: "la 'columba livia' carece de interés ecológico y de preservación, máxime teniendo en cuenta el alto nivel poblacional alcanzado".
Desde la Federación Colombófila Argentina se precisa que "efectivamente, la paloma mensajera está protegida por la ley 12.913, en su artículo sexto, y el decreto ley 17160/43 begin_of_the_skype_highlighting 17160/43 end_of_the_skype_highlighting; de todos modos, entendemos que las demás también se encuentran amparadas contra los actos de crueldad, como todos los animales, por la 'Ley Sarmiento'".
Sergio Levitán, prosecretario de la entidad que representa a 5 mil colombófilos en todo el país, que nucleados en 160 sociedades matriculan cada año a 130 mil nuevas palomas, aclara que "la especie que se utiliza para este deporte no es otra que la columba livia, pero en nuestro caso pasa la mayor parte del día en el palomar, en torno al que se la entrena volando en promedio dos horas por jornada. Es vacunada, desparasitada y tiene un riguroso control sanitario por parte del SENASA. De ejecutarse cualquier tipo de control por eliminación, fuera con aves de rapiña, armas o trampas, resultaría imposible distinguir al vuelo -salvo para un colombófilo- una mensajera de una que no lo es".
DE BOLSAS A ULTRASONIDO
Clic para ampliarLaura Ferman, investigadora de la UNLP, destaca que "las palomas poseen una capacidad de aprendizaje por asociación que las hace reconocer los obstáculos y perderles el miedo cuando ven que no les pasa nada. Por eso no funcionan las bolsas, el ultrasonido o la liberación de halcones, que son depredadores naturales pero no siempre salen a cazarlas".
Así las cosas, la única solución duradera sería extremar los recaudos higiénicos para limitar la cantidad de alimento disponible para las aves, y a la vez cerrar los espacios de las construcciones que pueden utilizar para construir sus nidos. Lanzar campañas de concientización, o encarar iniciativas innovadoras como la que lleva adelante el municipio de Mendoza -colocando cebos anticonceptivos en los puntos de mayor concentración de palomas- son algunas de las opciones en danza.
El impacto sanitario de la proliferación de palomas se mide por la cantidad de excrementos, ácaros, chinches, moscas, parásitos, hongos, virus y bacterias, garrapatas y piojos que pueden acumularse en sus nidos y entre su plumaje, y la posibilidad de que jueguen un papel clave en la transmisión de enfermedades respiratorias, dermatológicas y gastrointestinales como la histoplasmosis, clamidiosis, toxoplasmosis, salmonelosis, colibacilosis, criptococosis, encefalitis de San Luis y alveolitis alérgica.
Sin embargo, en la Federación Colombófila Argentina -que tiene en nuestra ciudad dos entidades asociadas, el Club Colombófilo Platense y la Unión Colombófila Platense-, se le baja el tono a estos riesgos. "A raíz del revuelo de los últimos tiempos vinculado con las palomas en general, consultamos a los hospitales porteños Muñiz y María Ferrer, que tratan infecciones y afecciones respiratorias" recordó Sergio Levitán: "y en ambos casos nos refirieron en sus respectivas incumbencias que no existía caso alguno por contagio de las aves".
Comentá la nota