Vándalos, un síntoma más del deterioro

El desgobierno en la situación administrativa y operacional del subte llegó a la fachada de los vagones.
El recorte presupuestario de la empresa concesionaria, Metrovías, afecta la seguridad de las estaciones, y por esos agujeros -literales- se cuelan los grafiteros que en plena noche pintan las formaciones con la estética de la cultura hip- hop .

Desde afuera, el usuario encuentra colorinches y enchastre donde antes había puertas y ventanas. Y desde adentro la situación es todavía peor, ya que las manchas ni siquiera permiten ver en qué estación del trayecto se encuentra. Sin embargo, el juicio sobre el asunto quizás exija una mirada un poco más abarcativa que la inocultable imagen de deterioro exhibida por la superficie del tren.

Buenos Aires es una de las grandes capitales mundiales del arte callejero, y ese patrimonio contemporáneo de cultura urbana debería ser un motivo de orgullo. El movimiento surgió tras la crisis de 2001, con el objetivo de convertir a los muros de la ciudad en un motivo de alegría en tiempos de discordia y desesperanza.

En una ciudad donde el street art es tan relevante, lo que de veras sorprende no es que los grafiteros burlen la seguridad de las estaciones y pintarrajeen a diestro y siniestro, sino que la dirección del subte no contemple una partida presupuestaria adecuada para invertir en seguridad. Si la administración del subte se lo propusiera, podría convocar a los mejores artistas callejeros porteños para que mejore la fachada de los vagones con pinturas que representen verdaderas obras, de acuerdo con unas reglas que no dificulten la visión del usuario. Pero como esa administración en funciones hoy es más fantasmal que concreta, el mensaje visible en el enchastre de los vagones indica que los vándalos son apenas el síntoma del abandono generalizado..

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