Una vivienda está en peligro de derrumbe por tareas inconclusas

Una vivienda está en peligro de derrumbe por tareas inconclusas
Francisca Aynol tiene 76 años, es jubilada y tiene graves problemas de salud que repercuten directamente en su movilidad. Vive en Pastor Schneider al 800 casi San Martín desde al década del 60 y la vivienda registra serios inconvenientes desde hace cerca de tres décadas a raíz de trabajos municipales. Sin embargo, sus innumerables reclamos no registran solución o respuesta alguna.

Según relató su hijo, Pedro Cárdenas, el caso tiene sus antecedentes 30 años antes, cuando la Municipalidad debió intervenir el sector para que los efluentes cloacales dejaran de inundar la avenida Rivadavia. Para esas tareas, socavaron con maquinaria pesada gran parte del macizo donde se localiza la vivienda, y demolieron además un paredón construido por su padre, de más de un metro y medio de altura, que hacía las veces de contención del terreno.

Luego, en 2003 y dados los reclamos de los vecinos de la zona, se realizó una nueva intervención para favorecer el drenaje. Instalaron un ducto y descargaron “piedra bocha” en el terreno, aunque tampoco en esa oportunidad volvieron a construir el paredón, y las aguas servidas comenzaron a acumularse en el sector de los cimientos mismos de la construcción.

Así, las filtraciones no solo se hacen evidentes en las napas de la lomada sobre la que se erige la construcción, sino también en el interior de la vivienda, donde la propietaria debe ejecutar reparaciones todos los años, lo que incluye el cambio de pisos, que sufre constantes levantamientos y roturas, hasta el revoque de las paredes que la humedad socava y debilita.

Francisca recordó que su marido había conducido el reclamo ante el Ejecutivo municipal, pero falleció hace 9 años sin obtener respuesta. Agregó que antes de que el intendente Martín Buzzi asumiera como tal, mantuvo un encuentro con ellos y les prometió solución.

Como contrapartida, Francisca se encontró con la novedad de que la comuna no ejecutará ningún tipo de obras hasta que la jubilada no abone una deuda municipal que mantiene en concepto de pavimento, y por el cual esgrimen un pagaré firmado por el difunto Cárdenas, cuyo monto supera los $30.000.

Actualmente, su nieta Patricia retomó las gestiones ante el municipio, con la esperanza de alcanzar una respuesta que llega con 30 años de retraso.

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