Pese al intenso calor, una multitud de sanjuaninos hizo sonar cacerolas, botellas y hasta silbatos de juguete para expresar su disconformidad con la actual situación política y económica.
En esa zona hicieron evidente su disgusto cantando ‘si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está’. Unos con banderas, otros con carteles y algunos simplemente agitando palmas, sanjuaninos de distintas clases sociales y de distintos puntos de la provincia habían comenzado a llegar antes de las 20 a la Catedral y a la plaza.
Desde los colectivos para el transporte público de pasajeros podía observarse gente bajando con cacerolas, mientras otros acalorados compraban botellas de agua y después las llenaban con piedras para agitarlas y hacer ruido como el resto de los manifestantes.
‘Libertad, no quiero ser cubano’, ‘No a la re-re’, ‘Ni gorilas ni golpistas. Indignados’ y ‘Basta de corrupción’ eran algunos de los carteles que los manifestantes habían preparado con cartulinas de colores o cualquier otro papel. Los manifestantes que encabezaban la columna humana caminaban con una Bandera argentina que atravesaba la calle de vereda a vereda.
Cuando empezaban a transitar por Laprida, los comerciantes de la zona abandonaban sus negocios y salían a la calle con tambores improvisados. En José Ignacio de la Roza, los vecinos se asomaban por balcones a mirar mientras otros descansaban en confiterías tomando café y observando la columna de protestantes, que era de casi trescientos metros de largo al principio. Fuentes policiales estimaban que participaron de la protestas entre 8 mil y 9 mil personas.
Hasta las escalinatas de la Catedral se extendía la multitud de manifestantes, que no perdía ocasión de tomar imágenes con celulares mientras otros lucían máscaras como las de los hackers del grupo Anonymous. Pasadas las 21.45 varios sanjuaninos comenzaban a retirarse de la manifestación mientras continuaba el ruido de tambores.
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